Es su sino. Desde que empezaron siempre tuvieron la intención de revolver y, después de catorce años participando en el antroxu, siguen haciéndolo. «A veces hasta molestamos», reconoce Juan Pérez, 'Pacalín'. Él es uno de los integrantes de la charanga Los Revoltosos, de la que forma parte desde hace once años. Su principal objetivo es «pasarlo en grande», por lo que no les preocupa demasiado si obtienen premios o no. «Siempre viene bien porque te ayuda a trabajar, pero no es nuestra meta», asegura. Aún así, a lo largo de su trayectoria han obtenido dos terceros premios. «Lo que toca habitualmente en Gijón cuando la lotería», bromea.
La actual formación, compuesta por 22 charangueros, es resultado de una «escisión». La razón del desencuentro no fue otra que el afán de algunos por profesionalizarse y aspirar al primer premio. Al final, los que eran partidarios de la fiesta informal se hicieron fuertes y continúan con su filosofía al frente de la charanga. «La cosa es relajarse, olvidarse de los problemas que te traes de casa», explica Juan.
El año pasado, poblaron la villa de Jovellanos de muertos vivientes que salían de la tumba. Este año, homenajearán a Dionisio Viña transformándose en uno de sus personajes, cuya identidad prefieren mantener oculta. «Tan sólo puedo decir que pulula por la playa de San Lorenzo los veranos y que está relacionado con el buen tiempo», apunta Juan. Sin más datos.
En sus letras, hablarán esta edición de «una ministra a la que le gusta mucho prohibir, por lo que habrá que comentar sus prohibiciones», adelanta. También darán una ración de crítica «a esos personajes de doble cara que son buenos por la calle pero que luego, en casa, son todo lo contrario». Siempre con sarcasmo y buscando revolver también las conciencias de la gente.
El origen de la charanga se debe a personas como Julio, Neli o Juan Carlos Rivero, algunos de los fundadores a los que Los Revoltosos les deben todo lo que son. Si tuviese que destacar alguna característica de la agrupación, Juan Pérez se decantaría por la innovación. «Nos consideramos los precursores de los complementos y del 'atrezzo' en el concurso del carnaval de Gijón», asegura. Su empeño en este tipo de ambientación les trajo algún que otro disgusto.
Sin ruedas
En la memoria de todos los integrantes está el gran coche que confeccionaron cuando se disfrazaron de los actores de la película 'Grease'. El vehículo de estilo americano que querían llevar hasta la plaza Mayor -que allí se celebraba aún el antroxu- no pudo rodar más de 300 metros desde que salió del local. «Se quedó sin ruedas en una alcantarilla», recuerdan. La solución no fue otra que llevarlo a hombros hasta el escenario y colocarlo sobre unas cajas de sidra. «Apenas se tenía en pie», rememora entre risas Juan Pérez. Pero nunca faltó el buen humor.
«En nuestras coplas siempre hay crítica, pero no van con mala leche», se justifica. Sin embargo, en la presentación de este año en el Jovellanos, no dudaron en recordar a la alcaldesa que había más necesidades que «el acuario y el balneario». Eso sí, aseguran que lo hacen con todo el cariño y con el mayor de los respetos.
Aún así, piensan seguir revolviendo muchos años más y continuar manteniendo su espíritu. «Aquí cantaremos todos hasta cansarnos», advierten.