Desde niño, sus principales inquietudes eran pintar y dibujar. Quizás por eso se decidió a estudiar Historia del Arte, disciplina por la que se licenció por la Universidad de Oviedo. Ahora está inmerso en su doctorado, que trata sobre el pintor gijonés Javier del Río. Aunque acaba de cumplir sólo 30 años, el fruto de sus pinceles ya se ha ganado un hueco en el panorama artístico nacional. Sus últimas exposiciones en la Galería Fruela de Madrid y la Bienal nacional de Zamora así lo atestiguan. En abril, el artista gijonés mostrará sus últimas creaciones en la galería Cornión. Edgar Plans disfraza con colores vivos los lienzos para denunciar de forma sarcástica los vicios de la sociedad en la que vive y, como no podía ser de otra manera, él mismo se transformó en uno de sus propios personajes para celebrar el antroxu.
-¿Suele disfrazarse cuando llegan los carnavales? ¿Es de los que vive la fiesta?
-Apoyo el carnaval, es una forma de quitarse el miedo y salir a la calle. Sobre todo ayuda a la gente tímida a relacionarse, el hecho de ir disfrazado les anima a entablar conversaciones. Además es una fiesta que ayuda a salir de la monotonía. También es una forma de expresar lo que llevas dentro, de cambiarte un día por la persona que te gustaría ser.
-¿Son sus cuadros también una forma de mostrar su personalidad oculta?
-Realmente no. Critico al mundo que me rodea: la contaminación, el cambio climático, la violencia, la sociedad envidiosa, el capitalismo o la falta de igualdades, a pesar de que tanto se proclaman. También tengo hecha una serie de paisajes urbanos, bastante caóticos y, dentro de mis cuadros, hay muchos puntos de vista, muchos mensajes ocultos para que la gente interactúe con ellos. Todo ello va acompañado de colores muy vivos, que tratan de simbolizar la esperanza de que todo eso puede cambiar para mejor.
-¿Es entonces mejor el carnaval gijonés para transformarse?
-Tengo mucho trabajo y muchos proyectos en marcha, pero seguro que me disfrazaré. Todos mis amigos lo harán y, si no te disfrazas en el antroxu, te conviertes el raro del grupo.
-¿Ya tiene escogido el traje?
-Me gusta la estética barroca, en la época de Mozart, pero lleva mucho tiempo elaborar el disfraz y lo haré cuando tenga tiempo para prepararlo todo bien. Seguramente me disfrazaré de gánster, que es una imagen que también me atrae bastante.
-Y el que ha escogido para esta entrevista, ¿a qué se debe?
-Es que en realidad me gustaría ser un personaje de mis cuadros.
-¿Cuál es el disfraz que nunca se pondría?
-De entre todos los que hay, nunca me pondría un disfraz de político. Tampoco me gusta disfrazarme de un personaje en concreto, más bien de una idea, de un concepto.
-¿Es el antroxu una buena fuente de inspiración para el arte?
-Ver a la gente disfrazada por las calles me anima a hacer cosas con más color. También me gustan las máscaras africanas, dan mucho juego para mis cuadros.
-Su trabajo también tiene un poco de provocador, como el carnaval
-Es una mirada sarcástica. De ahí el disfraz, con esos ojos y esa sonrisa. Trato de mostrar cosas que llevas dentro y, en ocasiones, son difíciles de explicar. Por eso se repiten esas caras tan satíricas.
-¿Cuál es su opinión del carnaval gijonés? ¿Tiene algo de especial, diferenciador ?
-El antroxu gijonés es como una performance por toda la ciudad de miles de personas. Todos se disfrazan de forma individual o en grupos, pero el resultado final es un como un disfraz global del que todos forman parte.