El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, planteará a su homólogo en el Principado, Vicente Álvarez Areces, en la próxima cumbre prevista en Oviedo para los próximos días 16 y 17, la posibilidad de que el gallego pueda ser una asignatura optativa en las zonas limítrofes. Esta propuesta, impulsada en sintonía con las pretensiones trasladadas por el Bloque Nacionalista Gallego, socio en el Ejecutivo de la Xunta, sólo se llevaría a cabo en el caso de que el Principado lo incluyera en sus planes de estudio. Más allá del debate lingüístico, Galicia y Asturias podrían consensuar un frente común en la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica. Esa voluntad, al menos, será la que trasladará Pérez Touriño al jefe del Ejecutivo regional, según las declaraciones efectuadas en exclusiva por el primero a EL COMERCIO.
Consciente de la importancia que la Xunta siempre ha otorgado a la defensa del gallego, Pérez Touriño ofrecerá la colaboración de su Gobierno al objeto de llegar a «acuerdos concretos» que, según explica, «posibiliten la docencia en las zonas limítrofes del gallego como asignatura optativa para aquellos que lo deseen». Asegura que los asuntos lingüísticos requieren de una especia «delicadeza» y, por tanto, reconoce la necesidad de ser negociados «desde el consenso total».
Ante esta circunstancia, el presidente gallego admite que en última instancia «corresponde al Principado diseñar sus currículos y autorizar que se imparta o no esta enseñanza». Las palabras de Pérez Touriño suavizan en parte las aspiraciones de cooficialidad del gallego en el Occidente de Asturias expresadas por el BNG, sus socios de gobierno en la Xunta.
Del mismo modo, el presidente de Galicia quiere también apagar los restos de la polémica generada por la propuesta anexionista del Bloque, incluida en su primer borrador sobre la reforma estatutaria. Los nacionalistas gallegos planteaban la posibilidad de que los municipios limítrofes de Asturias pudieran, si ese fuera su deseo, unirse a Galicia.
«Yo no he frenado ninguna propuesta de adhesión, porque no me consta que haya existido», afirma Pérez Touriño, que justifica la actitud de sus socios en una intención «de cooperar con las comunidades vecinas para avanzar en la normalización del gallego en las zonas fronterizas».
Estatutos paralizados
Asturias y Galicia son dos de las pocas regiones que no tendrán el Estatuto reformado en la presente legislatura. En ambos casos, la falta de acuerdo con el PP ha imposibilitado el desarrollo de nuevos textos. Si bien en el Principado son notorias las desavenencias que mantienen los socios de gobierno sobre el contenido de la reforma, Pérez Touriño asegura que los socialistas gallegos mantienen «sintonía» con sus aliados del Bloque. «Lejos de fractura, tenemos que hablar de cohesión entre los grupos que conforman el Ejecutivo en torno a la propuesta del Estatuto».
Ambas organizaciones llegaron a un preacuerdo ratificado el pasado mes de junio gracias, en parte, «al ánimo negociador de Anxo Quintana que asumió una propuesta pese a que no era su posición inicial». El planteamiento, según afirma Pérez Touriño, garantiza «un mínimo exigible para que Galicia no pierda su posición».
El presidente gallego asume que tanto Asturias como Galicia «han perdido una oportunidad de oro para avanzar significativamente» y responsabiliza al PP de ambas autonomías de no haber podido lograr «el estatus alcanzado por otras comunidades».
Colaboración
Pérez Touriño expresa el deseo de su Gobierno de reforzar los actuales vínculos con Asturias y abrió la posibilidad de consensuar estrategias comunes en el ámbito nacional. Esta colaboración podría escenificarse en la mesa multilateral donde se dirimirá el contenido y la forma del nuevo modelo de financiación.
Al igual que Asturias, el presidente de la Xunta asegura que su autonomía «defenderá que se tengan en cuenta los criterios de la dispersión geográfica, el envejecimiento de la población y los residentes en el exterior» a la hora de definir los costes de financiación que supone la prestación de los servicios públicos.
«Ambas autonomías -recuerda- comparten los problemas generalizados en los últimos tiempos de la España rural, es decir, un progresivo despoblamiento unido al envejecimiento que se traduce en una disminución de su peso específico en la actividad económica». Ante esta circunstancia, Touriño no descarta «un frente común», que les permitirá defender el principio de solidaridad. Para cubrirse las espaldas, Galicia ha recibido la garantía del presidente del Gobierno de que recibirá un 8% de inversión territorializada de todo el Estado, que es más que su peso poblacional y el PIB.
No obstante, Touriño asegura que luchará por truncar las pretensiones de algunas comunidades que plantearán en la negociación una pérdida progresiva de la solidaridad. «Es algo inasumible, destaca el presidente gallego, porque estamos hablando de un elemento definitorio del Estado de las autonomías y debe seguir siéndolo».
Pacto por la corrupción
El presidente del Principado trasladará a su homólogo gallego en la cumbre astur-gallega un gran pacto para luchar por la corrupción urbanística en el litoral de ambas comunidades. Pérez Touriño avanza su disposición a «definir pautas que permitan lograr un crecimiento urbanístico conjugable con la máxima del desarrollo sostenible».
En este sentido, reconoce que la Xunta ya ha puesto en marcha un modelo de ordenamiento de toda la costa y emplaza al Principado a «trabajar en la misma dirección». Por este motivo, asegura que «aplaudo» la iniciativa de Álvarez Areces, porque la protección de litoral «es uno de los elementos definitorios de mi Gobierno».
El desarrollo urbanístico que se generará con la construcción de la autovía del Cantábrico no preocupa al presidente gallego, que asume la responsabilidad de «hacer viable y sostenible» el progreso que traerá consigo esta importante infraestructura.