Lleva desde el 2004 al frente de la Asociación Juvenil Abierto hasta el Amanecer, encargada de organizar actividades de ocio para jóvenes en horario nocturno. Después de ocho años vinculado a este colectivo, abandonará próximamente su cargo para dejar paso a los más jóvenes. César González se disfrazó de bebé para tratar de llamar la atención sobre el trato que la sociedad dispensa a la juventud.
-¿Se suma Abierto hasta el Amanecer a la fiesta del carnaval?
-Tenemos una serie de actividades relacionadas con esta fiesta. Los monitores van disfrazados, realizamos talleres de disfraces, dotamos las instalaciones de decoración acorde a estas fechas En nuestra asociación se disfraza hasta el que reparte con la furgoneta el material por los centros municipales.
-¿También se disfrazará el presidente?
-Este año estoy fuera de Gijón y no podré participar, pero es de las fiestas que más me gusta y siempre la intento disfrutar. Este viernes colaboraremos con el carnaval de La Calzada. Nuestra sede está allí desde hace 10 años y tenemos una vinculación muy íntima.
Torero y deportista
-¿De qué se disfrazó en anteriores ocasiones?
-El año pasado de torero y hace dos de deportista de los años 70, con una cinta por la cabeza y ropa de deporte vieja que había por casa. Casi siempre disfruto del antroxu en grupo. Como el año del Prestige, que nos disfrazamos de limpiadores de chapapote.
-¿Cómo ve al carnaval gijonés?
-El antroxu es una de las fiestas más potentes que se hacen en Gijón, viene gente de toda Asturias. Es un reclamo turístico más de la ciudad.
-¿Por qué escogió un disfraz de bebé para esta entrevista?
-Viene a llamar la atención sobre el hecho de que a los jóvenes nos tratan muchas veces como si fuésemos niños. Me gustaría reivindicar la valía de la juventud, sabemos hacer más cosas aparte de salir por la noche y emborracharnos y somos más responsables de lo que se piensa. Ese discurso está generalizado en la sociedad y en los medios de comunicación. En ocasiones nos tratan como si fuésemos ciudadanos de segunda categoría.
«Dramatizamos todo»
-¿Se siente cómodo en este papel?
-Es bueno meterse en el papel de niño de vez en cuando, tomarse la vida con un poco más de filosofía. A veces lo dramatizamos todo demasiado en casa o en el trabajo y las cosas no son tan terribles como parecen. Es necesario tener mejor humor y hacer las cosas con tranquilidad.
-¿Cómo se puede mejorar la situación de los jóvenes?
-Dándoles oportunidades. Abierto hasta el Amanecer es una muestra de que que es posible dejar que los jóvenes se hagan cargo de un centro social por la noche y de que éste no tiene porqué acabar ardiendo. Sucede lo mismo en el ámbito de las empresas y en cargos públicos: se ponen muchas trabas a los jóvenes para asumir puestos de responsabilidad. Hay jóvenes problemáticos igual que hay adultos problemáticos, pero eso nadie se lo plantea.
-¿A quién le quitaría la careta si pudiese hacerlo?
-Más que a alguien en concreto, yo creo que, en general, la sociedad es un poco hipócrita y habría que quitarle la careta. En temas como el medio ambiente, los malos tratos o la inmigración todo el mundo está de acuerdo en que es una injusticia y que las cosas se están haciendo mal, pero nadie hace nada por solucionarlo. Poco a poco, si todos colaboramos, se pueden ir mejorando estas cosas.