El Gobierno no firmará un nuevo pacto antiterrorista sin el Partido Popular. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, alcanzó hace dos semanas un principio de acuerdo con el resto de las fuerzas parlamentarias sobre la estrategia más conveniente tras el atentado del 30 de diciembre. Quedó incluso, según fuentes de la Cámara Baja, en trabajar para la elaboración de un texto alternativo al acuerdo suscrito en 2000 con el principal partido de la oposición y también a la resolución de 2005, que autorizaba al Ejecutivo a dialogar con ETA ante una «voluntad inequívoca» de abandono de la violencia. El PSOE asegura, sin embargo, que no pondrá su sello en un documento en el que no esté la firma de Mariano Rajoy.
La decisión es puramente estratégica. Hace año y medio, los socialistas no dudaron en impulsar una iniciativa que sirvió para allanar el camino al 'proceso de paz' aun con la oposición férrea del PP. Pero hace año y medio, dicen fuentes del partido, el escenario era otro. ETA llevaba dos años sin matar, lo que permitió a José Luis Rodríguez Zapatero, a sus socios parlamentarios y, según las encuestas, a buena parte de la ciudadanía albergar «expectativas razonables» sobre el fin del terrorismo.
Ahora, según reconoció el propio ministro del Interior a los grupos parlamentarios, el Gobierno desconoce cuáles son las intenciones de la banda: si apostará por una ofensiva sangrienta similar a la que siguió a la ruptura de la tregua de 1998 o si pretende volver a la situación de 2004, lo que hace más necesaria que nunca la unidad. La opinión pública, además, dicen miembros de la dirección socialista, no toleraría bien una ruptura con el principal partido de la oposición. «Los sondeos -sostienen- son claros, la gente pide unidad y no vamos a ser nosotros los que actuemos en contra de la voluntad popular».
Eso explica que, pese a su escepticismo, sigan intentando el acercamiento. Los dirigentes del PSOE se confiesan convencidos de que la reunión de la comisión de seguimiento del pacto antiterrorista no llegará a celebrarse nunca. El secretario de Organización del partido, José Blanco, lo dejó entrever ayer al afirmar que «el camino está lleno de obstáculos». Sin embargo, no serán los socialistas quienes tiren la toalla. Esta misma semana está prevista la reunión preparatoria en la que Diego López Garrido y Antonio Hernando (por parte socialista) y Eduardo Zaplana e Ignacio Astarloa (por la del PP) deberían definir la fecha y el orden del día del citado encuentro.
Principios vigentes
Los populares pretenden que el Gobierno se comprometa en la reunión a impulsar la ilegalización del PCTV, a impedir que Batasuna pueda cometer fraude de ley presentándose a las elecciones municipales y que se celebre el juicio del 'caso Egunkaria', entre otras medidas. Los socialistas se quejan de que el PP pretenda «imponer» sus políticas y le acusan de buscar la crispación. Zapatero defendió ayer su actuación y, en una entrevista en la Ser de Andalucía, aseguró que «los principios desde los que todos los demócratas buscamos el fin de la violencia, más allá de la coyuntura política y del interés partidista de corto plazo, siguen vigentes».
El jefe del Ejecutivo aseguró que es «sólo cuestión de tiempo» que ETA abandone la lucha armada, aunque no supo concretar «cuánto tendremos que soportar» antes de que llegue el ansiado momento. Lo que sí garantizó es que la banda «nunca tendrá posibilidad de ganar ninguno de sus objetivos» y que el Gobierno trabajará «como primer deber» por alcanzar el fin de la violencia.