La Universidad Laboral se ha quedado sin 'veleta franquista'. Después de más de medio siglo presidiendo la entrada de todo el complejo, desde el punto más alto del patio corintio, la estructura de hierro fue desmontada ayer para proceder a su restauración. Cuando sea restituida, ya no tendrá el yugo y las flechas.
Fue un trabajo complicado, que requirió la presencia de dos grúas de gran tonelaje. Aquella estructura que, desde el frontal, ofrecía un aspecto frágil, se desveló, ya en tierra, como un entramado de hierro de más de cuatro metros de altura, en el que destacaba, con personalidad propia, uno de los símbolos del franquismo: el yugo y las flechas, presente, por lo demás, en otros muchos lugares de la Laboral. La entrada ya ha cambiado de cara. El desmontaje marca una nueva etapa en las obras de rehabilitación que se iniciaron hace más de dos años, pero que, hasta ayer, en los principales detalles había sido respetuosa con los símbolos del antiguo régimen. La retirada de la veleta marca el inicio de los nuevos tiempos, de la ahora denominada Ciudad de la Cultura. Un escudo de Asturias suplirá, en el mismo lugar, la ausencia del yugo y las flechas. Queda por ver cómo será la restauración y qué elementos se rescatarán para el futuro.
Por la noche
Las operaciones de desmontaje, incluidas dentro de las obras del patio corintio, el que se encuentra en la misma entrada de la Laboral, se iniciaron a primera hora de anoche, porque se retrasaron más de la cuenta: cerca de dos horas, por lo pesado de la pieza y la altura a la que se encontraba. La primera grúa que se levantó para los trabajos no tenía la pluma suficiente para quitar la bola, la veleta y la cruz, los tres elementos a la vez y en una sola pieza, con todas las garantías. Fue necesario acudir, pues, a otra grúa de mayor altura para que dos operarios cortaran la base con soplete, mientras otra sujetaba toda la estructura. Una vez suelta la veleta, se bajó con todo cuidado. La misma puerta de la Laboral, en otros niveles, presenta varios pequeños elementos, con forma de ángeles, que también tenían su significado para el autor del proyecto del emblemático edificio, Luis Moya. De momento, éstos siguen en su lugar, aunque su presencia en la entrada del recinto también es posible que sea más bien efímera.
Desde que se iniciaron las obras de rehabilitación de la Laboral, tras decenas de años de un abandono casi total, el responsable de la obra, esto es, el Principado, se encontró con la necesidad de adoptar una decisión sobre los variados símbolos franquistas que jalonan muchos de los lugares más representativos de todo el complejo. Allí estaban los capiteles de buena parte de las columnas y, sobre todo, los murales del teatro, uno en la misma sala y otros en salones anexos, y el águila de piedra con el yugo y las flechas que preside la fachada del coliseo. Había que tratar de conjugar los valores arquitectónicos, incluso su estructura, con los nuevos tiempos, según señalaron los responsables de la obra. La decisión fue, en cuanto a los elementos fundamentales, tapar el mural del teatro, sin destruirlo, y conservar los de algunas de las habitaciones interiores, a la vez que colocar el escudo de Asturias sobre las imágenes del yugo y las flechas (también sin quitarlas) que se encuentran en el balcón principal, sobre la misma entrada del coliseo. El águila, eso sí, seguirá en su lugar.
Sin embargo, quedaba la veleta, sobre la misma torre del patio corintio, en la entrada. La zona iba a tener un tratamiento especial dentro del proyecto, cubriendo la parte que siempre ha estado abierta detrás mismo de las dos grandes hojas que dan entrada al complejo. Anoche, aunque para muchos pudiera pasar inadvertido, se ha escrito esa parte de la historia. La bola de hierro, de un tamaño considerable, junto con la veleta con sus símbolos franquistas y la cruz, pasaron ya a formar parte del museo del pasado. Fue por la noche. La Laboral estrena hoy una nueva cara.