Jueves, 15 de febrero de 2007
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Tres falsos techos protegerán el acceso a la Cuevona de Ardines de la caída de piedras
La gruta riosellana podría abrirse esta Semana Santa tras permanecer cerrada en 2006 por motivos de seguridad
Tres falsos techos protegerán el acceso a la Cuevona de Ardines de la caída de piedras
PELIGRO. En primer término, una de las rocas que se han desprendido del macizo sobre las escaleras de la Cuevona. / N. A.
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La Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo instalará «tres o más» falsos techos en las escaleras exteriores que comunican la entrada del complejo de Tito Bustillo y la Cuevona de Ardines, en Ribadesella. El objeto es proteger el acceso a la gruta de posibles desprendimientos de piedras y garantizar así la seguridad de los visitantes una vez que vuelva a abrirse al público, previsiblemente esta Semana Santa.

Las instalaciones, similares a marquesinas, se colocarán en los puntos de mayor riesgo detectados tras la redacción de un estudio geológico y estructural de la caverna elaborado por los técnicos de Patrimonio de la Consejería de Cultura. En concreto, el informe aconseja ubicar estas estructuras en los puntos de la escalera en zig-zag que se han visto afectados por la ladera del macizo en la que se vienen detectando la mayor parte de los desprendimientos desde abril de 2006, y que han obligado a cerrar la caverna desde entonces.

De este modo, las marquesinas irían ubicadas al inicio de la escalera -compuesta por 297 escalones-, en el intermedio del recorrido y casi al final del mismo, en las inmediaciones de la plataforma de acceso a la cueva. «Los falsos túneles se instalarán en los puntos más peligrosos de la escalera y, más o menos, quedarán colocados en una misma diagonal», según explicó ayer el encargado de Cuevas del Oriente de Asturias, Alfonso Míllara González. Así, la instalación de estos pequeños túneles protegerá a los usuarios de las caídas puntuales de rocas en la franja de la ladera del macizo de Ardines más inestable.

No obstante, la actuación se completará con la limpieza y el saneamiento del exterior de la Cuevona para reducir al máximo este tipo de desprendimientos. Incluso, según confirma, se colocarán mallas protectoras en lugares concretos.

Desde 1999

Míllara comentaba ayer que los desprendimientos en el exterior de la cueva son habituales y aseguró que han obligado a realizar trabajos periódicos de limpieza y saneamiento de la roca caliza prácticamente desde la apertura al público de la gruta, en 1999. No obstante, reconoció que la caverna precisa ahora de una actuación «de mayor magnitud y más específica que, por supuesto, requerirá de mayor inversión» por parte del departamento que encabeza Ana Rosa Migoya.

La explicación a estos desprendimientos la encuentran los expertos en la erosión de las rocas caliza y en la falta de vegetación en puntos concretos del macizo, donde conviven encinas, laureles y algún carrasco. La desaparición del manto vegetal, añade, «reduce de forma importante la sujeción de las rocas y favorece que éstas acaben arrollando con gran facilidad».

Sin plazos

Los técnicos del servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura aconsejaron el cierre al público de la cueva como medida de precaución en abril de 2006 y, tras la redacción del estudio geológico, se adoptó como solución el saneamiento del exterior y la instalación de estos pequeños «túneles o viseras» para proteger a los usuarios, unas obras que ahora deberá acometer una empresa especializada. Aunque aún no se conoce la fecha del inicio de la obra, ni tampoco los plazos de ejecución de la misma, se espera que los trabajos puedan iniciarse en las próximas semanas para que la gruta quede abierta al público la próxima Semana Santa.

En todo este periodo, la caverna ha permanecido cerrada y sólo abrió sus puertas al público, bajo la responsabilidad del Ayuntamiento de Ribadesella, entre los días 18 y 22 de agosto para acoger los conciertos de música clásica que desde hace varios años vienen celebrándose en el interior de esta gruta riosellana.

El responsable de Cuevas del Oriente confirmó, por otro lado, que la caverna de Tito Bustillo será nuevamente objeto de estudios a lo largo de esta temporada. En este sentido, Míllara adelantó que está previsto realizar en el interior de la misma diferentes pruebas para conocer la situación del agua, sus condiciones hidroquímicas y las del aire, así como sus corrientes, la incidencia de los visitantes sobre la pintura y la capacidad de la cueva.

Los expertos realizarán estos análisis tanto en temporada de apertura como en la época de cierre al público con el fin de recoger datos suficientes poder hacer las comparaciones pertinentes.

 
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