No paran quietos ni un momento, están ansiosos por hacer un buen papel y sufren crisis de excitación cada vez que recorren las calles de Gijón en una nueva edición del carnaval. Con esta serán siete las veces que Los Perdíos de los Nervios han participado en el concurso antroxeru. Ante su preocupante cuadro clínico, aseguran que su éxito o fracaso se basa principalmente en la medicación que reciben.
Un médico muy bueno les ayudó a alzarse en una ocasión con el primer premio, pero tuvo que jubilarse y, al año siguiente, cayeron hasta la última posición. «Somos bastante inestables», reconoce José Ignacio, uno de los componentes. Para este año, tienen previsto «dar bastante caña» y creen que tienen bastantes posibilidades de hacerlo bien. «Hemos contratado al doctor House», anuncian orgullosos.
Esperan que sus métodos y las trabajadas letras, que en esta edición tocarán temas como la tuneladora que horadó el subsuelo gijonés, el elevado precio de las bodas y la situación política actual, les ayuden a encaramarse a las primeras posiciones del concurso. «No es lo que más nos preocupa, pero siempre viene bien una ayudita para la charanga», explican.
En total son 31 miembros, de diferentes partes de Gijón y alguno de Mieres. «De carbayolandia no tenemos ninguno», bromean. En su opinión, el carnaval gijonés es «la fiesta con mayúsculas», aunque reconocen que están mejor pagados los de la capital. «Si vas a Oviedo recuperas en un sólo día lo que pierdes en Gijón», reconocen. Pero aún así, apuestan por el de casa. «Lo que más se disfruta es el pasacalles».
En otras ocasiones se disfrazaron de un ballet de gordas (fue el año que acabaron últimos y sin embargo el que mejor se lo pasaron), de acuario, de hippis, de gitanos .
Los Perdíos de los Nervios quieren mandar un saludo y un abrazo a todas las charangas con motivo del 20 aniversario del concurso, así como tener un recuerdo para aquellos componentes que han fallecido. Ellos mismos estuvieron el año pasado apunto de no salir al desfile por la inesperada muerte de uno de sus miembros.
Pero el desfile sigue, y este año, ya más recuperados aunque con su compañero en la memoria, aseguran que vienen dispuestos «a meter bastante caña». Su principal baza, aseguran, es el traje. «Aunque está basado en la misma idea, cada miembro lo personaliza a su gusto. Es lo que más nos curramos», explican.