El presidente del tribunal que juzga los atentados del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, quiere mantener totalmente bajo control todos aquellos elementos que puedan interferir en el normal desarrollo de la vista oral. Por eso, y por deferencia, quiso dirigir unas palabras a las víctimas del 11-M que, en calidad de público, acudieron a la primera sesión. Sus reacciones -van a vivir situaciones complejas- pueden convertirse en un problema de difícil gestión.
Antes de dar por iniciada la sesión, antes de que los procesados fuesen introducidos en la sala, el magistrado Javier Gómez Bermúdez se dirigió directamente a las víctimas, que ya ocupaban sus asientos, y les indicó que «ahora empieza el tiempo del Derecho». Todo lo demás, al menos esa es su intención, quedará excluido de la sala de vistas durante los próximos meses en los que se desarrolle el proceso, en principio hasta julio.
Las víctimas abarrotaron el espacio reservado al público junto a varios familiares de los procesados. A unos y otros pidió el magistrado su colaboración, ayer y en los próximos días, para asegurar la buena marcha de un proceso ya de por sí complicado. Muchos damnificados en la masacre terrorista estaban a punto de ver en persona, por vez primera, a los supuestos verdugos de sus allegados; unos, tras un cristal blindado, pero otros apenas a cinco o seis filas de distancia.
Estado de Derecho
Consciente de la dificultad de situación, el presidente del tribunal les pidió que «oigan lo que oigan y vean lo que vean, aunque sea difícil para ustedes, recuerden que el Estado de Derecho en España supone que toda persona que se sienta en la sala goza de la presunción de inocencia».
«No lo olviden», insistió Gómez Bermúdez, que por último solicitó a las víctimas que mantengan en la vista oral la «templanza y dignidad que les ha caracterizado desde el primer momento».