A las 13.22 minutos y en unos pocos segundos, la goma 2 Eco derribaba un antiguo depósito de agua de la Central Térmica de Ensidesa. De esa forma, Infoinvest liberaba otros 20.000 metros cuadrados del Parque Empresarial Principado de Asturias y prosigue con su urbanización.
La parcela ya se encuentra adjudicada al grupo Daniel Alonso, que, una vez entregada, desarrollará un nuevo proyecto industrial. La empresa avilesina aún no ha confirmado ante los gestores del PEPA qué inversión realizará. Baraja dos opciones: una planta para la producción de biodiesel o un centro logístico para la producción y exportación de equipos para los molinos eólicos.
Los trabajos de voladura se encuentra en el paquete de obras contratadas a la Unión Temporal de Empresas (UTE) Contraor integrada por la consultora medioambiental Consulnima, Tradebe y Ortiz, construcciones y proyectos. Entre los trabajos contratados a la UTE se encuentra la eliminación de diferentes tuberías del Parque Empresarial, el desmantelamiento del gasómetro número 3 y tres voladuras: el antiguo depósito de ayer, la estructura conocida como La Seta, prevista para el próximo sábado, 24 de febrero, y el Sínter número 3, que se hará el tres de marzo.
«No ha sido un trabajo especialmente complicado», comentaba ayer José Vicente García, jefe de obra de Ortiz, encargado de dirigir la demolición. Los preparativos comenzaron un mes antes, cuando especialistas visitaron el emplazamiento y estudiaron el depósito de agua, cuya función era alimentar a la antigua Central Térmica de Ensidesa en momentos de emergencia.
Una vez diseñada la voladura, comenzaron los trámites para su autorización. La implicación de diferentes organismos, desde la Guardia Civil a la Delegación del Gobierno y el Principado de Asturias fue una de las partes más complejas y, de hecho, dilató el establecimiento de la fecha.
A principios de esta semana, comenzaron a realizar una serie de agujeros en la base del depósito. En concreto, 138 donde colocar los cartuchos de explosivo con sus detonadores.
Una vez llegado el día, el primer paso fue cortar la carretera para instalar el explosivo y los detonadores.
La carretera As-328, que conduce al Faro de Peñas, se cortó a partir de las 12 horas. En las inmediaciones de las naves de Monrasa, donde se establecía, el punto de control, se concentraban operarios, efectivos de la Guardia Civil y la Unidad Canina de Rescate de Bomberos de Asturias. También se informaba permanentemente al Ayuntamiento de Avilés y a la Autoridad Portuaria.
Climatología adversa
El mal tiempo fue el principal inconveniente que soportaron los curiosos que se acercaron hasta el Parque Empresarial. A pesar de la lluvia, el viento y el frío todo el mundo aguantó hasta el final.
Una vez que se comenzó a colocar los explosivos, la hora de la voladura se fijó para las 13 horas. En ese momento, se debía comprobar que no había ninguna persona en el perímetro de seguridad del depósito. A la una en punto comenzaba la cuenta atrás. «Menos quince minutos», anunciaban los técnicos de Infoinvest.
Era el momento en que todo el mundo salía de sus vehículos para seguir la demolición y, en muchos casos, grabarla con cámaras digitales. A las 13.15 horas se oyó el primer aviso de la sirena. Minutos más tarde volvía a activarse la sirena y, a las 13.22, se escucharon los golpes secos de las primeras detonaciones. Una nube de polvo salía de la base de la torre. A los pocos segundos, unas nuevas explosiones llenaban de humo su perímetro. La imponente estructura caía al suelo como si fuese un tallo. Sobre el terreno se comprobó que no quedaba explosivo y se dio por terminada la operación.
Ahora, su forjado se aprovechará como hojalata y el hormigón se trasladará al vertedero.