La noche del martes, una grúa retiró la veleta con el yugo y las flechas que coronaba la entrada a la Universidad Laboral. Fue el primero de los emblemas del régimen franquista que el Gobierno regional ha decidido eliminar de la Ciudad de la Cultura y no será el último. Todos estos elementos irán a parar a un archivo histórico que se habilitará en una sala bajo la torre, pero esta decisión ya ha desatado la reacción airada de los socios de gobierno. IU no acepta que los símbolos franquistas se conserven y pide que, directamente, se eliminen. Es una polémica que el catedrático de Historia del Arte Juan Antonio Martínez Losada no entiende. Asegura que esos símbolos «no tienen ningún valor artístico», ya que lo verdaderamente importante «es el edificio en sí. Una obra grandiosa de arquitectura de Luis Moya que alcanza una espectacularidad notable». No obstante, este profesor de secundaria y bachillerato sí admite que las figuras de la discordia son signos de un pasado «que pueden causar dolor», por lo que se confiesa partidario de que sean «retirados, pero no eliminados». En su opinión, se debe «pacificar» la sociedad, imponiendo símbolos «culturales y no políticos».
-De nuevo surge la polémica en torno a los símbolos franquistas de la Universidad Laboral, ¿que cree que debería hacerse?
-No entiendo la polémica. La Universidad Laboral es, en si misma, un edificio fabuloso. Se trata de una obra grandiosa de arquitectura de Luis Moya que alcanza una espectacularidad notable. Además de su estética, es brillante también por su funcionalidad. No hay que olvidar que la Universidad Laboral cumplió una función de enseñanza crucial en unos años en los que era difícil acceder a la educación. A mi siempre me ha fascinado.
-¿Cree que los emblemas de la dictadura están robando protagonismo al propio edificio?
-No, es que los símbolos franquistas de la Universidad Laboral no tienen ningún valor. Ni artístico, ni histórico. De hecho, ninguno son emblemas propios de la dictadura. Como todo el mundo sabe, el yugo y las flechas son sello de los Reyes Católicos. En cuanto al águila imperial, ha sido utilizada por numerosos emperadores, así como por las casas de los Austria y de los Hasburgo.
Esvástica y nazis
-Tampoco la esvástica es propia de los nazis y, sin embargo, todo el mundo la asocia con el fascismo alemán. ¿Vería lógico que estuviera colocada en edificios?
-Cierto que también los nazis copiaron su simbología y, es verdad, no me gustaría verla colocada en ningún edificio. De hecho, todo el mundo está de acuerdo en retirarlas. Sin embargo, creo que no hay ningún símbolo que alcance una identificación con el franquismo como lo hace la esvástica con las SS alemanas.
-Entonces, ¿opta por quitar o por dejar los yugos, flechas y águilas que hay en la Laboral?
-Entiendo que sean retirados. Sin embargo, no estoy de acuerdo con que se eliminen, como propone Izquierda Unida. Creo que deben ser archivados porque son parte de la historia.
-¿Puede haber problemas técnicos que impidan la retirada de algunos elementos. Por ejemplo, el águila que corona el nuevo teatro?
-No tengo datos para juzgar en qué situación se encuentra ese águila. Sin embargo, es evidente que si retirar algún elemento pone en peligro el trabajo de Moya es mejor dejarlo donde está. Insisto en que somos nosotros quienes damos valor a una simbología que el franquismo copió a otros. Debemos pacificar la sociedad imponiendo símbolos culturales y no políticos.
-¿Por ejemplo?
-Dar a las calles nombres populares o que no sean cambiados según gobierne un partido u otro. Para mi, Luarca es un ejemplo, ya que no sólo retiramos todos los símbolos que podían causar algún problema, sino que, desde tiempo inmemorial, tenemos una plaza de la Constitución, nombre que no varió ni con la guerra.
-Como profesor de Bachillerato y Secundaria, ¿qué cree que opinan los jóvenes de estos símbolos?
-Sinceramente: no tienen ni idea. Pasan. Para los jóvenes Franco es, ni más ni menos, un tema más de estudio. Un 'rollo', vamos. Es más, para ellos hasta Aznar es historia.
-¿Son imágenes que ya no causan dolor?
-No digo eso. Estoy seguro de que a muchas personas que vivieron esos momentos les resultan dolorosas. Por eso se deben respetar sus sentimientos.
-Este respeto por los sentimientos, ¿puede afectar, también, a la simbología religiosa?
-Creo que los símbolos religiosos son mucho más aceptados y menos conflictivos que los políticos. No obstante, es cierto que vivimos en un mundo globalizado, donde todo parece herir susceptibilidades. Espero que aquí no suceda y que, los que vengan, mantengan su cultura, sin imponerla. Tan ilógico me parece que una mujer musulmana lleve velo en España como que a una turista la obliguen a ponerlo en Irán.
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