Dos tramos del camino de los Castaños de unos 200 metros cada uno, en el barrio de La Pipa, en Somió, serán reformados en los próximos meses. Así se lo trasladó Faustino García, concejal de la Zona Rural, a la Asociación de Vecinos San Julián, tras un encuentro con sus representantes, quienes llevaban cerca de dos años reclamando una actuación en la zona dado el mal estado en el que quedó tras unas obras de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) para canalizar el agua tras la absorción de la Cooperativa del Infanzón.
El camino, de cerca de 750 metros de longitud, une la carretera GI-2, que sube a El Infanzón por La Providencia, con el camino de los Avellanos. Bastante sinuoso y en pendiente, la vía cuenta con un tramo asfaltado de 180 metros en buen estado. El resto es de tierra, con la única excepción del tramo de cerca de 200 metros mal parcheado tras las obras de la EMA.
El Ayuntamiento subsanará las deficiencias causadas por estos trabajos y, además, asfaltará el tramo que finaliza en el camino de los Avellanos, hasta ahora de tierra. Por contra, el Consistorio no tiene previsto actuar en el tramo que une el camino de Los Castaños con la carretera GI-2. «Estamos contentos porque el camino se encuentra en una zona bastante poblada y porque era una vieja reclamación nuestra, aunque es una pena que no se adecente la totalidad de la vía», asegura Soledad Lafuente, presidenta vecinal.
Durante el encuentro con el concejal, los vecinos también aprovecharon la ocasión para trasladarle los problemas que se producen en la parroquia cuando se registran fuertes lluvias, en especial en el camino de La Pipa, a la altura de la discoteca El Jardín. «Cuando llueve por la vía baja una riada que arrastra de todo: tierra, ramas, barro... El lugar queda impresentable», señala Lafuente.
Obras del colector
Por otro lado, en la parroquia continúan las obras del colector, que en la actualidad se está desarrollando en dos tramos: en la calle de Dionisio Cifuentes, entre la iglesia y la carretera AS-247, y en el camino de La Corolla. Éstas marchan a buen ritmo y los vecinos y comerciantes se muestran contentos por el cuidado que están teniendo los operarios a la hora de desarrollar los trabajos.