La ley solicitada por los lagareros para la regulación de la sidra ha tenido una acogida dispar en el seno de los grupos políticos de la región. Mientras que el Partido Popular e Izquierda Unida abogan por unificar la normativa ya existente en un único marco legal, el PSOE supedita la decisión al desarrollo de una legislación básica consensuada por todas las regiones. «Sólo una vez que se haya creado un marco general con los distintos sectores se pueden tomar medidas específicas para cada bebida», apuntó el diputado socialista Faustino Álvarez. El PSOE mantiene así su intención de desarrollar una Ley del Alcohol «a partir de un debate previo en el que interviniesen todos los sectores y las comunidades autónomas».
El Partido Popular regional, por su parte, se muestra favorable a desarrollar un marco normativo que «proteja algo tan típicamente asturiano como es la sidra». Según apuntó el diputado en la Junta Luis Peláez, «el desarrollo de una ley sobre la sidra no tendría que ser nada complicado si existiese un acuerdo entre los grupos políticos y, en este caso, no tendría que haber disparidad de criterios, teniendo en cuenta que la sidra es parte de Asturias». Para el representante popular, «no hay impedimentos desde el punto de vista legal para que se desarrolle un marco que preserve el consumo y las tradiciones de la sidra, tal y como sucede con el vino».
José Cardín, presidente del Consejo Regulador de la Protección de Origen de la Sidra y miembro de la Asociación Española de Sidras, destacaba el miércoles -un día después de que la ministra anunciase la interrupción indefinida del anteproyecto de la ley del alcohol- la necesidad de «crear una ley de la sidra que tenga ámbito estatal o regional, en su defecto». El representante de los lagareros afirmó: «Somos conscientes de que la sidra es un producto alcohólico y de ocio, asumimos nuestra responsabilidad social, pero que no se nos asimile con otros productos». De la misma opinión se muestra Luis Peláez, diputado del Partido Popular, quien cree que «la sidra es un producto de fermentación natural que no tiene que ver con otras bebidas duras y no entra dentro de las pautas de consumo de los jóvenes».
Plan integral
«No sé si lo ideal sería desarrollar una ley, pero sí cabe la posibilidad de elaborar un plan integral que aglutine las actuaciones llevadas a cabo desde los distintos ámbitos con el objetivo de que se reconozca así su ámbito socioeconómico y la vinculación de la sidra a la región», apuntó Jesús Iglesias, coordinador general de Izquierda Unida en Asturias. El representante político considera que «se debería hacer algo similar a lo que se hizo en su día con el vino y que supuso dinamizar el sector».
El dirigente regional de Izquierda Unida realizó además un llamamiento al «Gobierno regional para que se busque la coordinación de todas las medidas que se han puesto en marcha para conseguir que despunte el sector de la sidra».
Según los datos aportados porla Consejería de Medio Rural, la sidra es el tercer subsector socioeconómico de la agricultura de la región, por detrás del sector lácteo y el cárnico.
Si la Ley del Alcohol no se hubiese paralizado el martes, las ventas de la sidra podrían haber descendido en torno a un 40%, alerta el sector. Ahora, los lagareros desean «prevenir» esa situación y piden la «creación de un marco en el que se recojan las normas existentes, como la de patrimonio industrial, protección paisajística o la definición de las variedades», tal y como explicó José María Osoro, gerente de la Asociación de Lagareros de Asturias. «Pedimos además que se nos explique lo que es la interrupción indefinida decretada por el Gobierno», añadió.
El acuerdo entre los tres partidos con representación en la Junta, no obstante, quedó patente a mediados de este mes, cuando el Parlamento aprobó por unanimidad una proposición en la que se instaba al Consejo de Gobierno del Principado «a posicionarse a favor de la protección de la sidra para que reciba un tratamiento diferenciado de las bebidas alcohólicas».