Tres de los ocho presuntos islamistas juzgados en la Audiencia Nacional por supuesta pertenencia a una célula terrorista 'gemela' a la que ejecutó el 11-M negaron, en la segunda sesión de la vista oral, cualquier relación con los autores de la matanza. Los marroquíes Mohamed El Ouazzani y Samir Ben Abdallah -el segundo trabajó de imán en Alcorcón y Mataró- y los hermanos argelinos Azzedine y Noureddine Bellid aseguraron que jamás asistieron a reuniones de fanáticos para planear la llamada 'guerra santa'.
La Fiscalía les acusa de haber participado en las mismas sesiones de adoctrinamiento que los autores de los ataques contra los trenes, por lo que les imputa la integración de una célula terrorista y pide para ellos penas de 10 y 12 años de prisión. Esas supuestas reuniones habrían estado dirigidas por Mustafá Maimouni, supuesto impulsor de los grupúsculos de Al-Qaida en España y encarcelado por los atentados de Casablanca. La captura del líder es, según el fiscal, el motivo por el que esta célula nunca llegó a cometer atentados.