El poder dramático y la intensa orquestación que Monteverdi llevó al pentagrama hace 400 años se ha dejado aplaudir también en Asturias. En 1990 la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera (AO) contrató una destacada producción de L'Orfeo, que hoy recuerdan muchos amantes de la ópera como una cita emocionante. Las violas, violines, flautas, oboes, cornos, trompetas, trombones, claves, arpas y los dos órganos pequeños que el compositor de Cremona reunió para su pieza sonaron en el Campoamor con gran éxito.
Ahora, varios años después de aquel estreno, la AO y la Fundación Premios Líricos Teatro Campoamor se suman a la efeméride. Días atrás Oviedo vivía un maratón de proyecciones en DVD, en el Auditorio, de cuatro óperas para festejar los cuatro siglos de L'Orfeo. 'La Calisto', de Francesco Cavali, producida por el Teatro Royal de La Monnaie, en Bruselas; 'Boris Godunov', de Modest Mussorgsky, producida por la Ópera de Amsterdam; 'Don Giovanni', de Wolfgang Amadeus Mozart, coproducida por el Liceo de Barcelona con las óperas de Londres y Hannover; y 'Aida', de Giuseppe Verdi, producida por La Monnaie, fueron las elegidas para recordar que con Monteverdi llegó el concepto de ópera a la historia de la música.
Con la versión en concierto de otro 'Orfeo', el de Gluck, a cargo de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y el Coro de la Fundación Príncipe de Asturias, ambos dirigidos por Maximiano Valdés, se cerró también en el Auditorio el programa de otros actos conmemorativos, en su caso del Centenario del Nacimiento de Severo Ochoa.