Tres meses negros. El concejo de Gijón registró desde mediados de noviembre cinco personas muertas por atropello. Ninguna de ellas infringía las normas de circulación en el momento en el que fueron arrolladas: dos caminaban por una acera, una mujer esperaba en una parada de autobús, otra pereció bajo las ruedas de su propio coche y la última víctima cruzaba por un paso de peatones. A esta relación hay que sumar otros cinco heridos graves en las mismas circunstancias.
Ante estos hechos, las calles y carreteras de Gijón han perdido seguridad para los viandantes. El último atropello mortal tuvo lugar el jueves en la avenida de la Juvería, en la parroquia de Tremañes. El conductor de un camión no vio que María Alicia Pérez Valdés, de 83 años, cruzaba con las bolsas de la compra por un paso de cebra, según declaró posteriormente. La mujer murió en el acto a escasos metros de su casa como consecuencia del golpe que le propinó el volquete.
El 6 de febrero El Llano se tiñó de luto. Un fatal accidente acababa con la vida de una de sus vecinas. Sheila Álvarez García, de 26 años, fallecía arrollada por su propio coche en el Alto de la Madera al intentar detener el coche cuando éste se precipitaba hacia una pendiente. Acabó en una cuneta aplastada por su turismo.
Dos casos en un día
El azar y la imprudencia se cruzaron el pasado 15 de diciembre y dejaron en el mismo día dos muertos por atropello. A José Alfredo Costales, de 74 años, le sesgó la vida el retrovisor de un camión frigorífico cuando caminaba por la acera del Muro. Un golpe en la cabeza que le hizo desplomarse frente a la escalera 2 de la playa de San Lorenzo. Eran poco más de la una de la tarde. Tres horas después, en una parada de autobús de Granda, fallecía María Magdalena T. C., de 43 años y natural de Ecuador, que aguardaba el autobús junto a una compañera de trabajo, que resultó herida en el mismo accidente. Un joven arrolló a las dos mujeres y se dio a la fuga. Fue detenido horas más tarde en Langreo.
En la madrugada del 8 de noviembre una furgoneta conducida por un menor arrollaba de muerte a Pablo González, entrenador del Codema de 34 años, cuando éste se disponía a entrar en una cafetería de Juan Alvargonzález. El conductor, presuntamente, conducía bajo los efectos del alcohol y circulaba a gran velocidad cuando se subió a la acera.
Además, otras cinco personas resultaron heridas graves por atropello, según los primeros indicios sin que hubiesen cometido ninguna imprudencia. La última fue la atleta Montserrat G. B., que corría por una acera de Somió cuando la golpeó el retrovisor de un coche.