Varios miles de personas abarrotaron ayer la glorieta de Colón y la calle Génova de Madrid, convocados por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y respaldados por el Partido Popular. Exigieron al Gobierno que el etarra Iñaki de Juana Chaos, en huelga de hambre desde hace tres meses y medio, cumpla de forma íntegra, sin beneficios penitenciarios ni excarcelaciones anticipadas, los tres años de condena que hace doce días le impuso el Tribunal Supremo.
Los asistentes, que agitaban centenares de banderas españolas, acompañadas de varias decenas de estandartes carlistas y de Falange, no pararon de dar vivas a España y a la Guardia Civil durante la hora que duró la concentración, así como de repetir 'rendición en mi nombre, no'. Con igual insistencia, reclamaron la dimisión de Zapatero, a quien calificaron de «traidor» y «represor», y le acusaron de claudicar y rendirse ante los terroristas.
El acto fue un recuerdo y homenaje a las 25 personas que asesinó De Juana Chaos en la década de los ochenta al frente del más sanguinario 'comando Madrid'. Se inició con una dramatización de la actriz María Quintanar, que recordó todo el dolor provocado por el terrorista, y continuó con la intervención de dos de los supervivientes a las bombas del comando etarra, el policía nacional Gerardo Puente y el Guardia Civil Manuel González. El agente rememoró la muerte en 1985 de su compañero, el tedax Esteban del Amo, y el segundo agente evocó horrorizado el atentado de la plaza República Dominicana, en 1986, en el que murieron 14 guardias civiles y resultaron heridas otras 78 personas más. También habló la madre de Silvia Martínez, la niña de seis años asesinada por ETA en Santa Pola (Alicante) en 2002 con el estallido de un coche-bomba junto al cuartel de la Guardia Civil, donde vivía con sus padres. La mujer llamó «ruin y cobarde» al Gobierno.
El acto terminó con los acordes del himno nacional, tras una ofrenda floral a las víctimas y la interpretación de la marcha militar 'La muerte no es el final'.
El presidente de la AVT , Francisco José Alcaraz, renunció a leer el discurso que tenía preparado, porque consideró que las víctimas que le precedieron en el escenario ya habían transmitido el mensaje de la concentración. El documento que tenía redactado Alcaraz aclaraba que «no hemos venido a atacar a la Justicia» y advertía a Zapatero que si excarcelaba a De Juana «ultrajaría la memoria de sus 25 víctimas».
Menos asistentes
La sétima protesta organizada en Madrid por la AVT contra la política antiterrorista del Gobierno ha sido, con mucha diferencia, la menos multitudinaria de todas. La convocatoria nació marcada por la polémica, por tratarse de una movilización contra una decisión firme del Tribunal Supremo.
El malestar creado por la inoportunidad del acto se extendió incluso a sectores del PP que, sin embargo, decidió apoyar la protesta. La polémica llevó a la AVT esta semana a rebajar el perfil de la movilización y a reconvertir lo que iba a ser una manifestación en una simple concentración. Los populares respaldaron el acto pero, a diferencia de los seis anteriores, enviaron una delegación de segundo nivel y descartaron fletar cientos de autobuses como en ocasiones precedentes. Rajoy excusó su presencia por la coincidencia con el funeral de la soldado muerta en Afganistán.