No ha hecho falta esperar a que los integrantes de la trama asturiana comiencen a declarar -Trashorras será el primero, el martes o el miércoles- para que las conexiones entre la región y el 11-M empiecen a aflorar en el 'macrojuicio'. Tres de los imputados, en diferente grado, han dado pie a ello. El primero en hacerlo fue Fouad el Morabit, que estudió Electrónica en Gijón en el curso 2002-2003 y que está considerado colaborador de la matanza. Más clarificador fue Rachid Aglif, 'El Conejo', que identificó ante los magistrados al ex minero y su ex mujer, Carmen Toro, con quienes se reunió junto a Jamal Ahmidan, 'El Chino', en un McDonalds de Carabanchel en 2003. El tercero, Otmán El Gnaoui, negó haber participado en el traslado de la 'goma 2' desde el Principado.
Aglif, considerado lugarteniente de 'El Chino', responsable del comando del 11-M, se encargó presuntamente de cerrar con los integrantes de la trama asturiana la adquisición de los explosivos que luego se utilizaron en los trenes de cercanías. En su declaración, el miércoles, negó rotundamente haber participado en dichas negociaciones e incluso aseguró desconocer el contenido de las conversaciones mantenidas entre Ahmidan y el grupo de los asturianos.
Pero que no admitiera su implicación en la compraventa de los explosivos no implica que 'El Conejo' no conociera a los asturianos. Al menos, a Trashorras y a Carmen Toro. Antonio Toro quedó fuera de esa identificación porque, tal y como dijo al juez, «cuando me enseñaron la fotografía en la comisaría, reconocí a Emilio; también a la chica, y me enteré de que era su mujer, pero del tercero no me acuerdo ni de quién es, ni de su cara ni de nada».
Fuera de esas afirmaciones, Aglif se enrocó. Detalló que en la reunión de Carabanchel se sentó en una mesa diferente a la que ocupaban 'El Chino' y los asturianos y que al haber mucho ruido no se enteró de lo que se había hablado. Además, negó la acusación de la Fiscalía de haber tomado parte en otro encuentro de estas características con Trashorras, unas semanas después, en otra hamburguesería de Moncloa para hablar de un intercambio de explosivos. «Nunca he hablado de eso con nadie», concluyó.
Vínculos con Sjekirica
La relación que Fouad El Morabit abrió con Asturias es muy diferente. Su estancia en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Gijón y su relación con Sanel Sjekirica, el bosnio vecino de Oviedo que estuvo en busca y captura tras los atentados para después quedar en libertad sin cargos, centran esa vinculación. En cuanto a Otmán el Gnaoui, su narración dejó traslucir ciertas dudas. Aunque admitió que en febrero de 2004 se desplazó a Burgos, donde había quedado con 'El Chino', perjuró que no sabía a qué obedecía un viaje en el que supuestamente se transportaron 150 kilos de 'goma 2'. «Jamal se iba de viaje muchos fines de semana y no sé por qué aquel fue a Asturias», llegó a señalar.
Fuera de estas conexiones más o menos circunstanciales, la trama asturiana se situará en el epicentro del juicio a partir del martes o el miércoles, cuando Trashorras abra el fuego de los interrogatorios. Le seguirá Antonio Toro y, a continuación, los otros siete imputados.