Finalizada la temporada de ópera, Oviedo continúa disfrutando de la lírica. Ayer lo hizo de la mano de la soprano Edita Gruberova, que entusiasmó al Auditorio Príncipe Felipe en uno de los recitales del año. Lo hizo acompañada por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo (OSCO), dirigida por Friedrich Haider, y con un recital de arias de ópera. Junto a ella estuvo el barítono argentino Iván Paley, en un concierto extraordinario que mantuvo al público entusiasmado durante las intervenciones de la soprano.
Así, el 'Marten Aller Arten' de 'El rapto en el serrallo', un aria de 'bravura' de Mozart, fue cantado con mucha fuerza, a la par que sensibilidad. Pero lo que el públicó más valoró en la primera parte fue el aria 'Il dolce suono', de la ópera 'Lucia de Lammermor', de Donizetti, que culminó en unos sobreagudos potentes, muy bien vibrados, y al mismo tiempo con una capacidad muy sutil, muy dúctil. Demostró que tiene una técnica fabulosa, equivalente a lo que en tenor sería Alfredo Kraus. Canta con muchísima naturialidad hasta el punto de parecer una interpretación espontánea, pero está cuidadísima.
El barítono Iván Paley fue acompañado en el Aria de Don Giovanni por una mandolina y la orquesta en pizzicato. La cantó bien matizada pero quizá no llegó a emocionar al público ya que es muy difícil cantar algo entre las dos arias gigantescas interpretadas por Edita Gruberova.
Respecto a la orquesta, Friedrich Haider dirigió con mucha plasticidad y entresacó un gran relieve sonoro a la OSCO. Se nota que conoce muy bien las oberturas de Wolf Ferrari.
Al final del recital, absolutamente apoteósico, el público premió con sonoros aplausos a la soprano, que tuvo que salir en varias ocasiones a saludar. Con el respetable entregado y puesto en pie, agradeció el entusiasmo con dos propinas, en concreto piezas de Donizetti y Johann Strauss.