Dijo nada más empezar que iba a hablar claro. Y lo hizo ante algo más de media docena de niños del colegio público Miguel de Cervantes y casi el doble de adultos, a los que el profesor de Filosofía del Instituto de Educación Secundaria Calderón de la Barca José Manuel Gutiérrez expandió todo un glosario no sólo sexológico, sino biológico, social y familiar. Y para todo ello partió del mismo punto al que llegó: «Del sexo hay que hablar con naturalidad, como se habla de cualquier otro órgano del cuerpo, porque sexo lo tenemos todos y hemos de admitirlo».
Y en ese sentido, el presidente del Centro de Filosofía para Niños del Principado de Asturias, que ayer dio la segunda conferencia del V Seminario Familia y Educación, instó a los hijos a «mantener un diálogo fluido con sus padres», porque «las cosas tenemos que entenderlas y cuanto más autónomos, más capacidad tendréis para actuar con libertad. Y resulta mucho mejor aprender de una conversación con los padres que hablando bajito, con tabúes y en grupos pequeñitos. Si cuando te duele una muela enseguida hablas de ello, ¿por qué no cuando tienes cistitis?».
José Manuel Gutiérrez, que responsabilizó de esa situación a «los padres y los profesores, que creamos tabúes por no hablar claro», realizó un recorrido completo y participativo por todos los aspectos que rodean la sexualidad. Desde los meramente fisiológicos hasta los sanitarios, con una impactante visualización de los efectos de las enfermedades sexuales, sin dejar de lado los sociológicos. Así, defendió que «cualquier chico o chica tiene que acostumbrarse a llevar en el bolsillo un preservativo, aunque sea masculino, por si ellos no los llevan. Y si no lo tienen ninguno de los dos, no practicar el sexo, porque es algo muy bonito, pero entraña muchos riesgos».
Hizo mucho más hincapié en las complicaciones sanitarias que en las sociológicas, pero señaló que «ninguna chica se queda embarazada, se quedan embarazados los dos, porque sin él, ella no podría hacerlo». También desmitificó la masturbación porque «es una necesidad biológica que si no se practica deriva en humedades nocturnas. No es negativo: se masturban los chicos y las chicas y lo hicimos nosotros, lo hacen ellos y todos los que vengan detrás».