La respuesta de los alumnos siempre es excelente. Más de un centenar de estudiantes de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial arropó ayer la puesta de largo de la tercera edición de Inventa, el certamen de Diseño y Capacidad que en 2005 convocó por primera vez el grupo Investigación I3G, compuesto por profesores del área mecánica de la escuela, con la intención de incentivar la creatividad de los jóvenes universitarios para mejorar la calidad de vida de los discapacitados.
Tras el éxito de las dos primeras ediciones, los promotores del certamen anunciaron el pasado año su intención de ampliar la convocatoria de 2007 al resto de las escuelas de ingeniería de la Universidad de Oviedo, pero el proyecto quedó pospuesto sin fecha de aplicación. «Nuestra idea era dar opción de participar a los alumnos de ingeniería de los campus de Gijón y Mieres, pero no se trata de poner un cartel y dejar el tiempo correr. Queremos hacerlo con el mismo rigor y dedicación con que organizamos el de la escuela y como no podemos hacerlo en condiciones de igualdad, preferimos posponer el proyecto», afirmó ayer Javier Suárez Quirós, uno de los cinco profesores que conforman el grupo Investigación I3G. Quirós destacó el aumento de promotores del certamen, entre los que destacó la Consejería de Vivienda y Bienestar Social, y anunció que a la entrega de premios del próximo 2 de mayo tienen comprometida su presencia el rector de la Universidad de Oviedo, Juan Vázquez, y la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quien ya acudió el pasado año.
La capacidad de convocatoria de Inventa'07 quedó patente una vez más en la respuesta estudiantil de media mañana en el Aula Magna de la escuela, pero ayer también acudieron para conocer las dificultades que se van a encontrar a la hora de convertir una idea en un producto. Las claves se las proporcionó Manuel Ángel González, ingeniero industrial por la Universidad de Oviedo y gerente de la empresa Socinser, una pequeña industria de I+D+i a la que llegó después de conocer los entresijos de grandes firmas como Duro Felguera y Santa Bárbara.
Y el mensaje fue duro. «Hay pocas empresas que fabriquen y diseñen productos. Hay una efervescencia de ideas pero no se plasman en productos. Será porque el camino es difícil», afirmó, antes de señalar entre las carencias del ingeniero «que en nuestro proceso de formación se dedica mucho tiempo a la oferta y muy poco a la demanda, al conocimiento del mercado. Hay que pensar más con qué clientes trabajas que en qué empresa trabajas». Hizo hincapié en que es el mercado el que «te pone la nota», pero también en que «tenéis un valor ahí fuera y depende de vosotros», concluyó Manuel Ángel González.