El delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, negó ayer en el programa 'La lupa', que dirige Juan Neira en Canal 10, que se produjera una depuración de mandos policiales en Asturias tras el 11-M. Muy al contrario, Trevín aseguró que «los responsables se cambiaron por razones naturales y no ha de ser ningún menoscabo de su eficacia». El delegado del Gobierno indicó que tras su llegada al cargo aumentó la coordinación entre la Policía y la Guardia Civil, «mejorando el nivel de eficacia, lo que también habla en favor de la herencia recibida».
Sí criticó el hecho de que antes de que llegara a la Delegación del Gobierno en Asturias «no había más reuniones con los mandos policiales que las necesarias ante la celebración de grandes eventos, como los premios Príncipe de Asturias o la Vuelta Ciclista a España. Una de mis primeras iniciativas fue establecer un sistema de reuniones mensuales de coordinación, donde también participan otras entidades que puedan colaborar».
«Teoría delirante»
Antonio Trevín también hizo referencia al actual juicio que se sigue contra los supuestos responsables de los atentados de Madrid, al hablar de la «teoría delirante del Partido Popular» sobre los autores. Trevín destacó que la Policía siempre encontró el mismo tipo de dinamita en los lugares de las explosiones y que la única relación con ETA «fue una cinta de la Orquesta Mondragón».
Pero tiene clara cuál es la prioridad en el transcurso de este juicio, que no es otra que «clarificar los hechos y conocer la verdad de lo que pasó, porque el Gobierno del PP no estaba contándola entre el once y el trece de marzo de 2004, cuando había ocurrido el atentado de mayor envergadura de la historia de España. Hemos de saber la verdad para sacar lecciones de ella y mejorar en nuestra eficacia, con el fin de que el grupo que haya cometido los atentados tenga más dificultades y en el futuro y no nos ocurra como en esta ocasión, que la Policía fue un paso por detrás de los terroristas».
Sobre los confidentes de la Policía asturianos sentados en el banquillo de los acusados, el delegado del Gobierno aseguró que «le cuentan 20 cosas a la Policía y sólo una es verdad y está encubierta. Además, siempre cuentan cosas de otros delincuentes y nunca de su propia actividad. Pero hay que tener en cuenta que la oposición nunca recriminó al Gobierno porque se hubiera cometido el atentado, sino por no haber dicho la verdad sobre lo que había ocurrido».
Menos importancia
El problema, para Antonio Trevín, fue, además de la descoordinación policial en las investigaciones, que «no se le daba la misma importancia al tráfico de explosivos que al de drogas. Era normal al decomisar un alijo de drogas encontrar también algún cartucho de dinamita, pero no se tenía en cuenta». Para dar un ejemplo de que entonces era más importante la droga, Trevín indicó que «el seguimiento a Emilio Suárez Trashorras lo hacían los responsables de la Brigada de Estupefacientes de la Comisaría de Policía de Avilés».
Además, el delegado del Gobierno achacó a los entonces responsables del Ministerio del Interior, Ángel Acebes -ministro- e Ignacio Astarloa -secretario de Estado de Seguridad-, que «nunca mostraron especial interés a este asunto, porque era algo habitual. Se sabía que en Asturias había una parte de dinamita que circulaba con asiduidad fuera de los cauces legales». Ese cambio de mentalidad también se produjo en las propias inspecciones de explosivos realizadas por la Guardia Civil a raíz de los atentados del 11-M. Los once primeros meses del año pasado se realizaron en el Principado más de 3.600 inspecciones, mientras que el año anterior el número fue notablemente superior, pues llegó a 5.756.