El confidente 'Cartagena', el imán marroquí que desveló a la Policía la existencia de las reuniones en que se preparó el 11-M, pidió ayer a la Audiencia Nacional que le suba el sueldo que percibe en su condición de testigo protegido.
El infiltrado decidió plantear sus reivindicaciones salariales, sobre las que debe decidir el Ministerio del Interior, tras acusar el miércoles a la Policía, en el juicio por los atentados, de haberse inventado a sabiendas las acusaciones contra los imputados.
'Cartagena', según fuentes judiciales, envió una carta a la Sección Tercera de la Audiencia Nacional en la que reclama 200 euros más al mes. El confidente percibe en la actualidad entre 300 y 500 euros como ayuda y contraprestación a las molestias que sufre por su condición de informador policial. La Sección Tercera es la responsable del control de 'Cartagena' porque el imán es testigo protegido por sus delaciones judiciales en la operación 'Nova' (célula gemela del 11-M) y no por sus chivatazos sobre los atentados del 11-M, que se juzga por el tribunal de la Sección Segunda.
La Audiencia Nacional no se ha pronunciado sobre la reclamación de aumento y se limitó a trasladar las exigencias económicas del ex imán a la Secretaría de Estado de Seguridad, que es la que se ocupa de la protección y la manutención de los testigos protegidos.
'Cartagena' ostenta la condición de testigo protegido desde que así lo decidiera el juez Baltasar Garzón el 7 de septiembre de 2004, a petición de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), los especialistas policiales contra el terrorismo islamista. Un mes después, y tras las informaciones periodísticas que identificaban al confidente, Garzón exigió que equipos policiales diesen una protección permanente y le otorgó una nueva identidad a él y a su familia. En octubre de 2004, el magistrado también decretó que se le facilitara un nuevo alojamiento y dinero para su manutención mientras rehacía su vida.
La Comisaría General de Información de la Policía Nacional elaboró el 7 de diciembre de 2006 un informe de diez folios en el que rebate, punto por punto, las acusaciones del confidente 'Cartagena' contra miembros de este cuerpo. Sostiene que todos los cambios que el infiltrado introdujo el 1 de diciembre pasado en las declaraciones judiciales de los dos últimos años, y que el miércoles pasado reiteró en el juicio del 11-M, son mentiras.
El documento policial asegura que el confidente nunca ofreció un solo dato que permitiese prever el atentado.