Las discrepancias que los dos socios del Gobierno regional venían manteniendo en los últimos días en sus declaraciones sobre el corte de la señal por la que emitía TeleAsturias se trasladaron ayer al Parlamento asturiano, y de la forma más dolorosa posible para los socialistas. Su aliado en el Ejecutivo, IU, unió sus votos a los del PP para aprobar una proposición no de ley presentada por la coalición por la que la Junta General «exige al consejero responsable la inmediata anulación» del requerimiento a Retevisión para que dejase libre frecuencias que utilizaba esa cadena.
Es la primera votación en contra de una actuación del Gobierno del Principado que sale adelante esta legislatura. El pasado mes de octubre los socialistas perdieron otra ante la unión de los otros dos grupos para reclamar una rebaja del peaje de la autopista del Huerna. En ese momento, el secretario general de la FSA, Javier Fernández, hizo hincapié en que se trataba de un asunto competencia del Ejecutivo estatal, porque si se hubiese tratado del regional «se rompería inmediatamente el pacto».
Aún no se sabe si las consecuencias del pleno de ayer serán las que anunciaba entonces Fernández, dado que ninguno de los dos partidos ha querido hasta ahora pronunciarse oficialmente sobre esta cuestión, pero todo hace indicar que los socialistas no tienen mucha intención de proporcionar a IU el papel de víctima cuando faltan poco más de dos semanas para la disolución de la Cámara y la convocatoria de elecciones.
En todo caso, es seguro que en la FSA no habrá sentado nada bien la actuación parlamentaria protagonizada ayer por su socio de gobierno. Ya en la proposición no de ley finalmente aprobada se afirma que la Cámara «considera un inaceptable atentado contra la libertad de expresión y una vulneración de los acuerdos de este Parlamento» el citado requerimiento realizado por el viceconsejero de Economía, Luis Iturrioz, a Retevisión para que dejase libre las frecuencias asignadas a los adjudicatarios de licencias de televisión digital terrestre. Pero ayer la portavoz de IU, Noemí Martín, fue bastante más allá y censuró con tremenda dureza la actuación de «la parte socialista del Gobierno», como siempre quiso dejar claro.
«La prepotencia, el autoritarismo y el ánimo de venganza son malos compañeros de viaje de la acción política, y más si se hace en nombre de la izquierda», afirmó Martín, para a continuación la «gravedad política y democrática» de la decisión, «ejecutada por Iturrioz, entendemos que con el aval de Rabanal y Areces» de «cerrar una televisión, al parecer incómoda, a tres meses de las elecciones».
Pidió, además, «que nadie insulte a la inteligencia» de los diputados esgrimiendo razones tecnológicas de ordenación del sector para justificar la medida, y alertó de las graves consecuencias jurídicas que ésta puede acarrear al Gobierno regional, en forma de responsabilidad por daños y perjuicios.
A gritos
Por parte del grupo socialista no fue su portavoz, Fernando Lastra, el encargado de defender su posición, sino Benjamín Gutiérrez, que hizo a IU blanco preferente de una intervención vehemente, en la que en ocasiones elevó la voz hasta el punto de llegar a expresarse a gritos. Fue cuando respondió a la acusación de la coalición de que se había vulnerado el acuerdo sobre licencias televisivas aprobado en la Junta dos semanas atrás. «No nos quiera tomar el pelo, doña Noemí», dijo, para resaltar que aquella proposición hacía referencia a una medida a adoptar «una vez ampliado el número de licencias de TDT», expresión que repitió hasta cuatro veces, para rematar: «¿Está claro? No sé cómo se puede subir a esta tribuna y decir que se ha vulnerado esto. Por favor, pero ¿qué broma es esta».
La novedad de que las críticas al Gobierno llegaran de uno de sus socios dejó en esta ocasión menos relevancia a la intervención del PP, pero no porque fuese menos agresivo con el Ejecutivo que Noemí Martín. Fernando Goñi recurrió a Hugo Chávez y hasta a Goebbels para buscar comparaciones con la política informativa de Vicente Álvarez Areces, a quien calificó de «pseudodictador del siglo XXI».
Al final, la votación se saldó con 21 votos a favor de la proposición de IU y 19 en contra. El acuerdo alcanzado por los dos socios sobre el Hospital del Oriente no sirvió para rebajar una tensión cuyas consecuencias para el pacto de gobierno nadie quiso aún adelantar.