Siguiendo los pasos del genio de la literatura de ciencia-ficción Isaac Asimov, que estableció en 1940 las tres leyes fundamentales de la robótica, un comité de expertos surcoreanos ya está redactando el primer código ético que regirá las relaciones entre los humanos y los ingenios mecánicos que éstos inventen para ayudarlos en sus labores cotidianas.
La original ocurrencia procede de Corea del Sur, una de las sociedades más desarrolladas y tecnológicas de Asia junto a Japón. No en vano, esta pequeña, pero densamente poblada nación es la undécima potencia económica del mundo y uno de los paises que lideran la utilización de internet de banda ancha y de las innovaciones más futuristas. El Gobierno surcoreano ha situado a la robótica como uno de los principales factores económicos de desarrollo, vaticinando que cada hogar tendrá una de estas máquinas entre 2015 y 2020.