Domingo, 11 de marzo de 2007
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CONTRAPORTADA

Contraportada
La antesala de Veranes
Arrancan las funciones teatrales de las termas romanas con el objetivo de instruir a los niños sobre las mismas e incentivar la visita a la villa romana
La antesala de Veranes
ESPECTÁCULO. Dos titiriteros, Carlos y Diana, narraron a los niños la historia de la ratoncita Claudia. / CITOULA
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Piscina, baño, sauna, gimnasio... Las termas romanas de Campo Valdés hacían las veces de todos esos equipamientos y tenían además una clara función social: eran lugares de reunión para los habitantes de la ciudad que charlaban allí de sus asuntos de forma distendida. Una veintena de niños lo descubrieron ayer en el ciclo de representaciones teatrales que dieron así comienzo. De la mano de Carlos y Diana, los dos actores y titiriteros, y a través de varios juegos y explicaciones, los más pequeños y sus padres fueron transportados a Pompeya, donde una ratoncita llamada Claudia pasaba sus días en las termas romanas. Un día, es atrapada por un niño que la obliga a echar carreras con otros ratones y, cansada de la mala vida, Claudia decide marcharse a Hispania. Pero su viaje no estará exento de aventuras. Conocerá a un oso en las islas Pitiusas (Baleares) que la ayudará en su proposito y, tras una travesía en mar que ayer provocó las ovaciones y el asombro de los niños, recalará en las costas gijonesas.

Con una puesta en escena escueta pero imaginativa, los espectadores asistieron a las animadas calles del Gijón de hace 1.500 años. Vendedores, feriantes y habitantes salen al paso de la ratoncita que descubre, para su asombro, unas termas romanas similares a las de su lugar de procedencia. Razón por la que decide quedarse.

«Lapsus publicitario»

Pero hubo también espacio para lo que los actores de la obra definieron como «lapsus publicitario». Y es que, en plena representación, apareció en escena un romano venido del pasado que se presentó con estas palabras: «Han recuperado los restos de la villa de Veranes. Allí, el señor mandó construir termas particulares, tenía más de cien subditos y, durante la reconstrucción, han recuperado los huesos de ciervos y jabalíes. Os aconsejo que vayáis para rememorar viejos tiempos, pues está a sólo 12 kilómetros de Gijón y hay un gran mosaico. ¿Qué los dioses os sean propicios!», concluyó. Aún hubo tiempo para varios regalos que los niños acogieron con los brazos abiertos, entre ellos, un perfume antiquísimo que olía a incienso.

No sería, sin embargo, el único lugar de la ciudad en el que se empieza a hablar de la inminente apertura de Veranes, prevista para el 20 de marzo. Precisamente, en la plaza Mayor, a escasos metros de allí, y enmarcado dentro del Mercado Ecológico y Artesano, se colocó un puesto informativo sobre la Villa Romana de Veranes y un pregonero romano dio buena cuenta de la inauguración.

 
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