'Internacionales en Palestina' es un libro editado en Asturias y promocionado por nuestro Gobierno autónomo y que está causando gran revuelo.
Es mi personal opinión que no es de recibo que cuando se conmemora el Holocausto del pueblo judío surjan a la vez voces discrepantes con protestas y denuestos hacia quienes cometen el 'pecado' de sacar a la luz pública desmanes anteriores y actuales del Gobierno de Israel con el pueblo palestino. Y todo ello con el «mirar hacia atrás» y beneplácito de la ONU, la Unión Europea, etcétera.
Sin deseo, ni mucho menos, de equiparar ambos casos, que no tienen parangón posible, es de justicia reconocer hechos tan reales como el Holocausto judío. Y este otro hecho tan real es que el pueblo de Palestina está siendo avasallado y masacrado por Israel.
Lo que denuncia el libro 'Internacionales en Palestina' es tan verídico y real como el Holocausto. Esta denuncia tan sólo relata la realidad de unos hechos pasados y presentes, y que son denunciados por voluntarios de ONG que trabajan en la zona, cuyos desmanes del Gobierno de Israel, para con el pueblo palestino, ya han sido denunciados y condenados por la Comunidad Internacional (a la que Gobierno alguno hace ni p caso).
Tan de ley y justicia es reconocer el Holocausto judío, como reconocer la realidad actual del sojuzgamiento del pueblo palestino. Pero a esto último, nación alguna -ni sus hipócritas políticos- se molesta en dar solución. Intentar detener a Israel en sus asesinatos selectivos, impedirle la expulsión de ciudadanos de la que siempre fue su tierra y su país, negarle autorización para entrar a saco con tanques y ejército en aldeas cercadas previamente, etcétera, todo ello es demasiado para una sociedad política cobarde ante el poderoso de turno y a quienes sólo preocupa sus intereses nacionales.
Aunque esta realidad sea triste y de nula solución, mientras al que sojuzga nadie ose enfretársele, es digno de agradecer que algún medio escrito se atreva a relatar verdades, que, aunque ya sabidas, pocos se atreven a publicitar.
Y recordar, a quien corresponda, que tan justo como condenar el Holocausto judío debe ser condenar el avasallamiento de un pueblo y la destrucción de su nación palestina.