Domingo, 11 de marzo de 2007
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OVIEDO

JOSÉ VELASCO DEL VALLE PROPIETARIO DEL RESTAURANTE EL CANTÁBRICO
«Si me hubiera dedicado a la construcción, sería millonario»
«Gabino de Lorenzo me dijo hace tiempo que iba a seguir, pero sólo cuatro años más; no hay sustituto para él ni tampoco para Vicente Álvarez Areces» «Llegué a trabajar 16 horas diarias; la hostelería es complicada, pero engancha»
«Si me hubiera dedicado a la construcción, sería millonario»
ANTE EL CANTÁBRICO. Velasco, delante del negocio que heredó de su suegro. / M. ROJAS
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El próximo 22 de marzo, José Velasco recibirá un homenaje en Casa Lobato por sus 60 años al servicio del sector hostelero. Es el decano de esta profesión. Su huella permanece en el restaurante Cantábrico, al que ha dedicado medio siglo, y en otros establecimientos de renombre -ya desaparecidos- como Cabo Peñas y la Casa Gallega. Amigo de políticos, empresarios y constructores, sabe que entre las paredes de su restaurante se han fraguado grandes negocios para la ciudad. Prefiere no decir cuáles.

-Usted nació en el Oriente.

-En San Juan de Beleño (Ponga). Me quedé sin madre a los 4 años y vine para Oviedo con 12. Trabajé en una tienda de ultramarinos mientras iba a clase en el Liceo Asturiano. Después, intenté ingresar en la fábrica de armas, pero no pude y entré en Sedes. Hasta 1952 aproximadamente, cuando un amigo me preguntó si quería trabajar en hostelería, y probé. Empecé en Gayoso, un restaurante que había en Doctor Casal, uno de los mejores de Oviedo. Era un chaval de 16 años.

-De allí pasó al popular Kopa Bar.

-Al volver de la mili. Era una cafetería que estaba frente a la iglesia de San Juan. La inauguró Kopa, un jugador de fútbol francés que era el mejor que tenía el Real Madrid. Allí se reunía todo Oviedo. Y por entonces conocí a mi mujer. Su padre, llegado de México, había cogido el Cantábrico, que estaba enfrente del actual. La cortejé dos años, me casé y pasé al negocio. Así, hasta ahora.

-Que cumple seis décadas en hostelería.

-Y 50 en el Cantábrico, en mayo. Y 50 de casado. Tengo nietos de 24 años; yo, 74.

-El Cantábrico cambió. Al principio era también una pensión.

-La hostelería cambió totalmente, como todo. Entre los 10 y 15 años primeros, la hostelería estaba muy bien. Se gabana dinero y se trabajaba mucho. Abríamos a las seis de la mañana y cerrábamos a las cuatro de la madrugada. Eso ya cambió. Los jóvenes, los que tienen novia, no quieren trabajar ni sábados, ni domingos. Por eso viene gente de fuera.

-Usted fue uno de los impulsores del Cabo Peñas, aún en el recuerdo de muchos ovetenses.

-Lo abrimos cuatro socios en 1982. Éramos Marcelo Conrado Antón, Belarmino Cabal, Lobato y yo.

-¿Por qué cerró? Era una casa de éxito, siempre atestada de comensales.

-Era el mejor negocio que había de hostelería en Asturias. No voy a decir lo que se vendía día a día, pero llegamos a tener 34 camareros. Cuando cerramos, en 1996, teníamos 18. De los cuatro socios terminamos dos. Marcelo y Paco se marcharon por problemas que había. Es normal que los hubiera, cuando surgen entre matrimonios que duermen juntos...

-Tenía un sabor especial, con sus jamones colgados, las mesas altas en las que no se podía estirar las piernas.

-Sí... Llegamos a tener colgados casi mil jamones en la parte de atrás. ¿Sabes cómo llamaban al Cabo Peñas? Cabo Piernas. El diseño del restaurante lo hizo Chus Quirós, que en paz descanse. Hizo su trabajo muy bien. Era un decorador fantástico, que cobraba todo lo que quería y terminaba cuando él quería. En esta casa se rodaron películas y mucha publicidad. Se cerró porque teníamos un contrato de arrendamiento, que se terminó, y se vendió el edificio. Entonces, abrimos la Casa Gallega.

Un buen negocio

-Esos restaurantes desaparecen. El Cantábrico sigue, y en una calle poco comercial.

-En este sitio llevamos 32 años, desde que se hizo este edificio. Es muy difícil mantenerse. Esto era un bar, una sidrería, y lo cambiamos a restaurante. Aunque si fuese sidrería seguiría funcionando igual, porque lo conoce todo el mundo. El Cantábrico existe desde antes de la guerra. Ahora el que lleva las riendas es mi hijo, Eduardo, y no le gusta la sidra. Es la tercera generación.

-La vida del hostelero es dura. ¿Cuánto tiempo le queda para estar en su casa con los suyos?

-El hostelero tiene muy poco tiempo. Cuando teníamos el bar, abríamos a las seis de la madrugada por culpa de los ferrocarriles. La gente venía a desayunar. El negocio de la hostelería es muy complicado, hay que tener mucha afición. Yo llegué a trabajar 14 y 16 horas diarias.

-¿Su familia le entendía?

-Mi mujer estaba en el negocio y sigue estándolo. Por eso lo entendía. Nosotros seguimos aquí porque está mi mujer en cocina y un hijo frente al negocio.

De ganaderos a políticos

-En la primera época, el Cantábrico servía comida y alojamiento a tratantes de ganado.

-Venían muchos de toda España a comprar a Pola de Siero, incluso iban hasta Torrelavega. Antes, las terneras se mandaban en tren. Nosotros teníamos pensión y tuvimos como clientes a tratantes y transportistas.

-Y con los años pasó a 'servir' a políticos, empresarios y artistas.

-Sí, por aquí pasó mucha gente. Aznar, por ejemplo. Pero por donde pasaron muchos políticos fue por el Cabo Peñas, además de cantantes. Estuvieron Carreras, Alfredo Kraus, el padre de Julio Iglesias, que iba a veranear a Galicia, Adolfo Suárez. Tengo un libro con todas sus firmas. También tengo fotografías con todos los toreros: con El Litri, Jaime Ostos, Paco Camino, El Cordobés, padre e hijo...

-¿Es difícil atender a este tipo de clientela?

-Es mucho más fácil atender a gente de paso que a clientela fija. Los fijos exigen mucho más.

-Uno de los fijos es un amigo suyo: Gabino de Lorenzo.

-Somos amigos desde antes de que fuera alcalde. Veraneábamos juntos en Torrevieja.

-¿Qué le gusta comer al regidor?

-El arroz con riñones y los callos. Los callos como se preparan en esta casa.

-¿Y a Pepe Cosmen, otro de sus amigos?

-Gran amigo mío y gran empresario. Le gusta mucho la menestra. Con él voy a comer casi todas las semanas a Gijón. En unos días nos vamos a comer a Madrid porque hacen un homenaje a Sabino Fernández-Campo, del que también soy amigo personal.

-Otro asturiano importante. ¿Y gran comedor?

-Es un asturiano de pro que quiere muchísimo a Asturias y le gusta todo. Toma arroz con calamares, arroz con riñones, la menestra del tiempo, garbanzos con bacalao y espinacas, pote asturiano...

-¿Entre las paredes de este restaurante se habrán cerrado importantes negocios para la ciudad?

-Sí, sí, todo tipo de negocios.

-¿No le ha tentado entrar en algunos de ellos?

-Sí, en varios. No lo hice y me pesa muchísimo, sobre todo en la construcción, que es un gran negocio. Cuando estábamos en el bar de enfrente construimos 60 viviendas en el Naranco y otras 20 en el Cristo, y lo dejamos. No seguimos y me pesa.

-También le han llamado para entrar en política.

-A Lobato y a mí nos intentaron meter en política dos veces.

-¿Con De Lorenzo?

-Sí, pero es que con la política hay que tener mucho cuidado. Si tienes un negocio es difícil. Si eres del PP, los del PSOE comentan, y si eres del PSOE, lo hacen los del PP. Es difícil. A mi me propusieron ser alcalde de Ponga varias veces, incluido Cascos. Le dije: 'Mira, cuando me jubile posiblemente lo sea'.

-¿Sigue queriendo serlo?

-No. Cuando eres joven te quieres dedicar a cualquier cosa, pero cuando eres mayor te cambia mucho el carácter. Hay que hacer las cosas cuando se es joven. Si me hubiera dedicado a la construcción, sería millonario.

-Con el Cantábrico no le ha ido mal.

-Trabajé para los hijos, y ahora hay que trabajar para los nietos.

-Pero ha trabajado en lo que ha querido.

-La hostelería engancha mucho, precisamente por las amistades que tienes. Siempre coges confianza con la gente. Engancha.

-¿Y cuándo sabe el hostelero que debe callar o hablar con el cliente?

-Hay que tener un poco de psicología. Hay a quienes no les gusta que hables con ellos, pero el hostelero siempre tiene que ir a la mesa y preguntarles si les gustó la comida, invitarles al chupito... Ahí es donde empiezas a relacionarte.

-Hace tiempo aseguraba que Gabino de Lorenzo no se iba a volver a presentar a las elecciones. Pero vuelve y con el lema 'A contracorriente'.

-A contracorriente de muchas cosas. Yo que tengo mucha confianza con 'Gabi', hablo de muchas cosas con él. No tengo problema de nada. La política cansa, agota y, hablando antes de estas elecciones, me dijo que iba a seguir, pero sólo estos cuatro años.

-Tendrá que buscar sustituto.

-No será fácil. No hay sustituto para Gabino y tampoco para el Principado.

-¿Tampoco para Vicente Álvarez Areces?

-De momento, no.

-¿El presidente regional viene por el Cantábrico?

-Ha venido a comer dos o tres veces. También vienen muchos consejeros.

 
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