El plan territorial para el desarrollo del eje Oviedo-Siero-Llanera es sólo un aspecto de una reordenación «más amplia» del área central de Asturias. Vicente Álvarez Areces recordó ayer, en declaraciones a EL COMERCIO, que su Gobierno trabaja en siete estrategias distintas y que la planificación de lo que considera el 'núcleo duro' de la zona metropolitana es únicamente una de ellas. En ese aspecto, admitió que la iniciativa presentada la semana pasada es «parcial», como el viernes le reprocharon varias figuras destacadas de la agrupación socialista gijonesa, pero añadió que también «complementaria» de otros proyectos en marcha. Areces señaló que la ciudad de la que fue alcalde lleva 20 años de ventaja en la integración de la trama urbana mientras la capital de Asturias y sus alrededores necesitan ahora un esfuerzo que en Gijón se encarriló con el planeamiento de 1986. En todo caso, indicó, «nada va a hacerse en contra de la voluntad de los ayuntamientos implicados».
El jefe del Ejecutivo regional aseguró que los documentos que en los últimos diez días ha detallado en público y presentado a un grupo de alcaldes son sólo un avance sobre una posible ordenación, pero puntualizó que «la gestión está por definir, porque aún no hemos llegado al detalle» y aseguró que su Gobierno escuchará y tendrá en cuenta todas las ideas y sugerencias que le hagan llegar los municipios y los agentes sociales. Areces comprometió su disposición y la de sus consejeros a visitar cualquier concejo que lo solicite para «despejar incógnitas». El presidente desechó las críticas del Partido Popular al plan, basadas en la falta de necesidad y en la «especulación» que desatará en torno a los terrenos edificables, pero mostró comprensión por las vertidas por el PSOE gijonés o por los regidores preocupados por las repercusiones para sus ciudades. «Que haya dudas es legítimo, positivo y lógico en una sociedad democrática», apuntó.
Los temores de Gijón a quedar relegado en el desarrollo territorial están fuera de lugar, a juicio de Areces, quien destacó que en los últimos dos decenios la ciudad ha optado por un «urbanismo democrático» que ahora inspira la transformación del área central. «Los ciudadanos tienen que confiar en un futuro que será la continuación de esa trayectoria espléndida», afirmó. Argumentó, asimismo, que la aplicación del 'plan Rañada' (por el apellido de su redactor) permitió superar «el desorden y el deterioro de zonas muy sensibles» que dejó como legado el desarrollismo de los años 60 y 70.
Obras sin equivalencia
Desde entonces, «el Gijón de papel se ha transformado en el Gijón actual». La construcción de una ronda con accesos a la ciudad, culminada con la reciente apertura del nudo de Ceares, la integración en el centro del barrio de El Llano, el continuo de El Natahoyo y Moreda, e infraestructuras en los alrededores como la nueva autovía a Oviedo (que se inaugurará en abril), la llamada 'Y' de Villaviciosa (con dos ramales de autovía a Lieres y a Gijón), la autovía minera y las comunicaciones con el Oeste, de las que ya sólo queda pendiente la variante de Antromero (Gozón), son los ejemplos de actuaciones ya ejecutadas que aún no tienen equivalente en la capital asturiana.
Los estudios técnicos encargados por la Administración regional señalan que Oviedo, Siero y Llanera son los concejos con mayores problemas de movilidad en el área central. «Nunca han acometido una planificación conjunta», explica. Por eso el Principado, en uso de sus competencias, ha decidido fijar un marco para los próximos años. El proyecto dibuja líneas de tren-tranvía, nuevas carreteras urbanas y reservas de suelo con fines residenciales e industriales. Areces asegura que, más allá de «la cercanía de un proceso electoral», no comprende por qué esas intenciones suscitan polémica. «Las mencioné en el discurso de investidura de 2003 y en el debate de orientación política de setiembre de 2006, y nadie hizo la más mínima crítica en el Parlamento», aduce.
La controversia no paralizará el calendario del Gobierno, que prevé presentar en las próximas semanas sus proyectos para el Caudal, que incluyen un tren-tran similar al anunciado para el valle del Nalón, y varios proyectos singulares en la Montaña Central, y el Bajo Nalón. En esa comarca, un gran parque alrededor del río servirá de nexo para ordenar los concejos de Grado, Candamo, Pravia, Muros de Nalón y Soto del Barco, donde se abrirán senderos, miradores y playas fluviales y se pondrá en marcha un tren turístico.
Mientras, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, matizó sus críticas del viernes al proyecto para el área central. «El Principado nos ha dicho que hay más piezas. Nosotros queremos verlas todas, pero estamos a favor de la planificación regional», declaró.