Lunes, 12 de marzo de 2007
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Osoro dice que un grupo terrorista «no puede ser interlocutor de ningún tipo» e insta a los políticos a «trabajar juntos»
El arzobispo ve «ilícita» la colaboración con los terroristas o su entorno Las víctimas se sienten «traicionadas» por el Gobierno y piden a Zapatero que rectifique después de «rendirse a ETA»
Osoro dice que un grupo terrorista «no puede ser interlocutor de ningún tipo» e insta a los políticos a «trabajar juntos»
CARIÑO. Carlos Osoro besa al hijo de Juan Carlos Beiro, asesinado por ETA, bajo la mirada de su viuda, María José Rama. / JESÚS DÍAZ
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En ningún momento hizo referencia al Gobierno o a ETA, pero su mensaje se escuchó alto y claro. «Una sociedad que quiere ser libre no puede reconocer a una organización terrorista como representante político legítimo de un sector de la población ni como interlocutor de ningún tipo», aseguró el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, durante la misa que ofició ayer en la Catedral de Oviedo. La ceremonia religiosa, en la que Osoro instó a los políticos a «trabajar juntos» para combatir este fenómeno, fue el preludio a la concentración que se celebró a la una de la tarde frente al Ayuntamiento con motivo del día europeo en memoria de las víctimas del terrorismo. Ante varios centenares de personas, la presidenta de la AVT en Asturias, María Ángeles López, acusó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de «traicionar nuestra memoria y nuestra dignidad» al haberse «rendido ante ETA».

La misa, que al igual que el acto posterior convocó a la plana mayor del PP regional, se convirtió en un acto de recuerdo y homenaje a las personas que se han visto afectadas por la lacra del terrorismo. Aún así, Osoro dejó en el aire algún mensaje que llegó un paso más allá. «Cualquier colaboración con los terroristas o con quienes respaldan, apoyan o encubren sus acciones es ilícita», precisó al poco de comenzar su homilía. Una parte de su intervención también estuvo dirigida de forma directa a los políticos. A los partidos y a las instituciones les pidió un trabajo común «con todos los medios legítimos» para poner fin cuanto antes «al terrorismo que nos asola».

El arzobispo dejó bien claro que para que una sociedad viva con normalidad «el cese de la violencia» es una exigencia clave, por lo que instó a la «renuncia neta» a esa forma de vivir. Asimismo, recordó que, con el terrorismo, la dignidad y la vida «se convierten en monedas de cambio de objetivos políticos», mientras que la fuerza pasa a ser «el factor decisivo de la organización de la vida pública». Este fenómeno, concluyó, «quiere someter a las instituciones», que deben encontrar el camino hacia su final.

«No en mi nombre»

La misa, en una Catedral abarrotada en la que también estaban presentes numerosas víctimas asturianas, dio paso al acto de recuerdo celebrado a escasos metros de distancia, frente al Consistorio, a imagen y semejanza de las 50 convocatorias similares que se celebraron en otras ciudades. Banderas de España, lazos negros y azules y carteles con lemas como 'Zapatero, no en mi nombre' y 'Por la libertad, no al chantaje' abundaron en una concentración con centenares de asistentes que culminó con el himno nacional y gritos de 'Viva España' proferidos por algunos de los presentes.

María Ángeles López, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Asturias, planteó un discurso centrado básicamente en la situación de las personas afectadas por esta lacra aunque también quiso valorar la manifestación convocada un día antes en Madrid por el PP. «Fue algo increíble, una rebelión cívica en toda regla», argumentó, visiblemente satisfecha. De su valoración no escaparon los reproches a Zapatero, del que dijo, tras acusarlo de «rendirse ante ETA», que «espero que ahora rectifique».

Sin querer entrar en 'guerras de cifras' sobre los asistentes a la manifestación «porque la gente no es tonta», la responsable regional de la AVT criticó al Gobierno porque «no recibimos ayudas de ningún tipo, ni morales ni psicológicas», e instó a sus responsables a «no olvidar» a las víctimas.

Algunas de ellas fueron más duras. María José Rama, viuda del guardia civil Juan Carlos Beiro, declaró que el Gobierno socialista «nos ignora» y que su actitud «nos obliga a mendigar justicia en la calle». Tras recordar que los ejecutivos del Partido Popular «siempre se portaron muy bien», lanzó otro arreón contra Zapatero -«nos compara con accidentes»- y aseguró que toda la nebulosa que en estos momentos rodea este tema «saldrá a la luz algún día y España se enterará».

asuarez@elcomerciodigital.com

 
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