El acto solemne de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias se celebra desde el nacimiento de estos galardones, hace 26 años, en el Teatro Campoamor de Oviedo a finales de octubre. Este día tiene como preludio y preparación un sinfín de actos, entre los que destaca el concierto de la víspera, presidido por don Felipe de Borbón. El concierto de los Premios Príncipe de Asturias tiene una especial relevancia, tanto por la solemnidad del acto y la calidad de las obras, generalmente seleccionadas del complejo repertorio sinfónico coral, como por la proyección del Coro de la Fundación Príncipe de Asturias y la Orquesta del Principado de Asturias (OSPA).
Los cinco últimos conciertos -desde el año 2002 hasta 2006- acaban de ser editados en CD a través del sello RTVE-Música y con la colaboración de la Fundación Príncipe de Asturias. Aunque antes hubo momentos musicales memorables -como la actuación en la Colegiata de San Juan Bautista de Gijón de la pianista Alicia de la Rocha o una altísima Novena sinfonía de Beethoven en el Jovellanos-, en los últimos años se han vivido noches mágicas que ahora se rescatan en forma de colección musical.
Son cinco los álbumes recogidos en seis discos compactos (el dedicado al Réquiem de Verdi es doble). En las grabaciones primeras, especialmente las de los conciertos del 2002 y 2003 - las más recientes están más cuidadas de ruidos intrusos- pagan un claro peaje al directo. Aplausos a deshora, toses, y, a veces, cierto desequilibrio en la toma sonora pueden enturbiar, pasajeramente, la calidad de la grabación. Sin embargo, la espontaneidad e intención interpretativa salen ganando.
El primer volumen discográfico recoge el concierto celebrado el 24 de octubre del 2002, en el Auditorio. La parte coral se reduce a unas vocalizaciones en la suite 'Dafnis y Cloe', de Ravel, una obra de una gran riqueza tímbrica. Lo más peculiar de la grabación, es la Marcha Militar de Schubert, adaptada a dos pianos, interpretada por Karim B. Said y Shai Wosner, y concebida como un doble guiño a la concordia entre árabes y judíos.
Sonoridad barroca
El segundo concierto cambia de escenario, ya que se grabó el 23 de octubre del 2003 en el Teatro Palacio Valdés, de Avilés. Se interpretó la 'Oda a Santa Cecilia', de Haendel y, para ello, la OSPA se adelgazó buscando una sonoridad esencialmente barroca. Es indudable el afán estilístico de Maximiano Valdés en aras de una idea de transparencia y equilibrio polifónico. Entre los solistas, destaca el tenor Agustín Prunell-Friend, una voz especialmente versátil que puede alcanzar, por ejemplo en el 'Carmina Burana' interpretado el año siguiente, registros y timbres casi de contratenor.
El 21 de octubre del 2004, la OSPA y el Coro de la Fundación Príncipe de Asturias interpretaron, bajo la dirección de Enrique García Asensio, una de las composiciones más divulgadas del siglo XX, el 'Carmina Burana', de Carlos Orff. La versión de esta cantata dramática, obra concertante para solistas, gran coro, pequeño coro, coro de niños y orquesta, fue de una vitalidad arrolladora, llevada con una flexibilidad, especialmente en las articulaciones del coro, muy sutil.
Probablemente uno de los conciertos sinfónico corales más memorables de los Premios fue la versión del Réquiem, de Verdi, interpretado por la OSPA, el Orfeón Donostiarra y el Coro de la Fundación Príncipe de Asturias, dirigidos por el maestro Jesús López Cobos. Fue una versión rotunda, de una tensión expresiva exacerbada con unos contrastes de dinámica muy intensos. El Réquiem se interpretó en el Auditorio Príncipe Felipe el 20 de octubre del 2005.
Finaliza la colección con el concierto celebrado el 19 de octubre del 2006, dedicado a la música rusa. Eje del concierto del año pasado fue la cantata 'Alexander Nevsky', de Prokofiev, obra extraída de la banda sonora de la película homónima dirigida por Eisenstein. Con el Coro de la Fundación y la OSPA intervienen el Coro de Cámara de la Orquesta Sinfónica del Estado de Sao Paulo y la mezzosoprano rusa Zlata Bulycheva, dirigidos todos por Maximiano Valdés.