Desde China hasta Indonesia. Pasando por Tailandia, Filipinas, India, Bangladesh, Taiwán o Japón. Lo que diferencia la prostitución que se da en Asia de la del resto del mundo es su magnitud. Según estimaciones de Naciones Unidas, alrededor de cincuenta millones de mujeres viven del sexo en el continente. Un porcentaje que oscila entre el 15% y el 20% han sido forzadas a ello y viven en situación de esclavitud. La suma de las mujeres que ejercen la prostitución en los dos gigantes asiáticos, China e India, asciende a 30 millones; sólo en Calcuta, India, se estima que cada día 80.000 hombres pagan por sexo; según Unicef, alrededor de un millón de niños se ven obligados a vender su cuerpo en Asia.
Todo ello, ha convertido la prostitución en una de las actividades más importantes de muchos países asiáticos, cuyo potencial se cifra entre el 2% y el 14% del PIB dependiendo de cada Estado. Extrapolado, sería como si la suma del gasto en sanidad y educación de España se cubriera con este negocio.