Lunes, 12 de marzo de 2007
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TELEVISIÓN

CRÍTICA DE TV
Clásico
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HA sido el mejor Barça-Madrid de los últimos años. La Sexta tuvo la suerte de transmitirlo y lo hizo bastante bien. Vaya eso por delante. El primer acierto de La Sexta con este partido ha sido prescindir de eslóganes demasiado vistos. Por ejemplo, este Barça-Madrid no se nos ha anunciado como «el partido del siglo», manidísimo marbete que pierde todo crédito cuando uno constata que a lo largo de un siglo hay no menos de doscientos partidos iguales. En vez del topicazo, La Sexta recurrió a otro rótulo más original y, sin duda, con mayor empaque: «El Clásico», lema que, además de evocar prestigiosas marcas de vinos y licores -todo es comercio en el Reino de la Cantidad-, tenía la ventaja de ajustarse con toda precisión a un partido de fútbol como el que teníamos delante.

Reconocido el mérito, hay que decir que, en materia técnica, La Sexta sigue haciendo cosas rarísimas; cosas que debe rectificar si quiere dejar atrás esa cierta impresión de provisionalidad que aún la caracteriza. Unas son achacables a la pura materialidad de la transmisión, como los molestos zumbidos que contaminaban el sonido (y me aseguré de que no fuera problema de mi receptor). Otras son imputables a la realización, como esa manía de colgar la imagen demasiado tiempo fuera del campo: el sábado, por ejemplo, en Capello, cuya augusta efigie «se comió» varios lances cruciales del juego. Luego está el asunto de la locución, que sigue despertando opiniones de lo más variopinto entre los aficionados, pero que forma parte de las señas de identidad de la cadena. Ya nos hemos acostumbrado a las extravagancias de Montes, que dan color al espectáculo, pero es difícil acostumbrarse a las cuñas publicitarias inadvertidas, como, este sábado, el recurrente motivo anticaspa: «¿Qué tienen los jugadores en la cabeza?», preguntaba Montes, y Salinas contestaba: «De todo menos caspa». Era publicidad de un champú. La marca y su logotipo aparecían de vez en cuando sobreimpresionados en pantalla, pero llamaban menos la atención que los comentarios de los locutores, de manera que el espectador tendía a pensar que todo era una de esas ininteligibles bromas de Andrés 'Fatatas'. Por otro lado, hay cosas que, por obvias, incomoda decir, pero, dado que los principales protagonistas permanecen ciegos a la evidencia, no queda otro remedio, así que vamos allá: una cabeza como la de Andrés Montes no es la más adecuada para declamar un anuncio de champú anti-caspa, y ello no por lo que tenga dentro, sino por lo que no tiene fuera. ¿No es así? De todas maneras, ¿qué excelente partido!

 
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