Una sencilla reunión de mujeres charlando en torno a una mesa en Langreo se convirtió ayer en el máximo exponente del poder femenino en la política asturiana. Compartían almuerzo once mujeres con cargos públicos en las instituciones asturianas. «No importan las ideologías, sino la relevancia en el desempeño de nuestro trabajo y la lucha porque cada año seamos más mujeres en puestos importantes», apuntaba la anfitriona del acto, Esther Díaz, alcaldesa de Langreo.
Un restaurante con vistas al concejo de la cuenca del Nalón, en continua transformación en los últimos años, sirvió ayer como marco para el encuentro de ocho alcaldesas asturianas, la presidenta de la Junta General del Principado, la consejera de la Presidencia y la procuradora general. Una reunión que se inició en 1991, cuando cuatro alcaldesas coincidieron en una comida en Illas, como recordaba su regidora, Margarita Fernández, quien desde entonces se mantiene en el cargo. Doce años más tarde, al principio de esta legislatura, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso recuperó esta cita en 2003.
La reunión de ayer estuvo marcada por una idea compartida por todas y que la alcaldesa de Gijón resumió así: «El futuro tiene rostro de mujer».
Las experiencias sobre el estilo de las mujeres para manejar el bastón de mando se quedaron en la intimidad de la comida, en la que compartieron mesa y mantel las primeras ediles de Langreo, Gijón, El Franco, Illas, Peñamellera Alta, Proaza, Taramundi y Teverga, acompañadas por la procuradora general, la presidenta de la Junta General y la consejera de la Presidencia.