El Sporting vuelve a recuperar la doble firma, la de Manuel Vega-Arango y Alfredo García Amado, para autorizar cualquier operación. Ya no será necesario, como hasta ayer, que junto a las del presidente y director general aparecieran las de dos de los tres administradores concursales.
El Sporting podrá traspasar o fichar a un jugador sin necesidad de recibir el visto bueno de los interventores y también abonar nóminas y todo aquello que conlleva el día a día de la entidad. Hasta la compra de material deportivo tenía que ser autorizada por los administradores, cuya función fue velar por la supervivencia del club.