El aumento de ventas de pescado procedente de barcos asturianos en El Musel ha producido un vuelco en el peso específico que tiene en la rula gijonesa cada flota.
El pasado enero, con el conflicto avilesino todavía incipiente, la flota gallega proporcionó a LonjaGijón-Musel cerca del 83% de sus ingresos por venta de pescado, mientras que los barcos gijoneses subastaron poco más del 5% y los de otros puertos asturianos, cerca del 11%. La flota comunitaria representaba, según la misma estadística, el 1,48% del total de las subastas.
Un mes después, es decir, el pasado febrero, el peso específico de la flota gallega se redujo al 44%, mientras que las subastas procedentes del caladero europeo se elevaron hasta el 39,81%. El resto de la flota asturiana aportó cerca del 13% de las ventas y los barcos de Gijón, algo menos del 4%.
El cambio viene dado porque, a finales del pasado mes de noviembre, un importante grupo de armadores, tanto por su número como por las capturas que vende, constituyó una sociedad, Lonja Avilés, con el objetivo declarado de presentarse al concurso que preceptivamente debe convocar la Autoridad Portuaria de Avilés para otorgar en concesión la nueva rula, construida al alimón por el Principado y por la propia Autoridad Portuaria. Los dirigentes de la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas decidieron, entonces, expedientar a los miembros de Lonja Avilés, que quedaron suspendidos cautelarmente de derechos. La respuesta de los expedientados fue retirar sus barcos de la rula avilesina, y aseguraron que mantendrán esa actitud mientras no se produzca la dimisión del patrón mayor, Gregorio López, y se aclaren algunas circunstancias que consideran anómalas en las cuentas de la entidad.
En esas circunstancias, LonjaGijón-Musel intentó y logró que la flota asturiana no se viera abocada a vender fuera de la región, mediante el ofrecimiento de sus instalaciones y servicios a los armadores decididos a abandonar Avilés.
No obstante, LonjaGijón-Musel mantiene el reconocimiento a los barcos gallegos e intenta que el aumento de actividad no perjudique el servicio que se les presta como clientes primordiales.