Familiares, amigos y allegados de Alfredo Liñero se reunieron ayer en la iglesia de San Julián, en Somió, para rendir homenaje al empresario y político gijonés en un cálido funeral oficiado por el párroco Ángel Pío Sánchez. Liñero falleció el sábado a los 74 años, dejando viuda a Emilia Falgueras, con la que compartió cincuenta años de matrimonio y con la que tuvo seis hijos.
La llegada de Alfredo Liñero al mundo empresarial tuvo lugar cuando apenas tenía 14 años, época en la que comenzó a trabajar junto a su padre en la fábrica Litoral, por entonces un negocio familiar. Años después Liñero fundaría la sociedad Fabricantes Asturianos de Conservas, S. A. (Facsa), al frente de la cual se mantuvo hasta su fallecimiento.
En lo que respecta a su faceta política, tras haber sido candidato a unas elecciones municipales ya en 1966, su principal hito llegaría con la obtención de un acta de concejal por el PSOE en 1979, que le permitió convertirse en el primer concejal de Urbanismo de la etapa democrática en Gijón. En sus años dedicado a la política militaría en el PSP, en el PSOE, en el Partido Liberal y en el PAS.
Durante la homilía de ayer, el párroco de San Julián destacó la faceta familiar del difunto, a quien describió como «un buen padre y esposo que supo educar a su familia en la honradez». También tuvo palabras de recuerdo para el empresario -«ayudó a muchas familias a crear riqueza»- y para el político -«además de sus aportaciones al urbanismo de Gijón, siempre estuvo preocupado por el buen nombre de la villa».
El acto congregó a varios compañeros de militancia en las distintas etapas políticas de Liñero, como la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso; la consejera de Presidencia, María José Ramos; el ex presidente del Principado, Pedro de Silva; y el presidente del Partíu Asturianista, Xuan Xosé Sánchez Vicente, entre otros. También hubo numerosos representantes del mundo de la empresa, especialmente del sector conservero.