Luis Fernández escribe a La Columna para quejarse por las obras que se están realizando en la calle de Magnus Blikstad esquina con la calle Adaro: «A este paso van a durar hasta finales de año. Es una vergüenza lo que están tardando con esta obra. Hay hasta seis personas trabajando (esto es un decir) y no avanzan, porque hoy se dedican a deshacer lo que hicieron ayer, y en cuanto caen dos gotas los obreros ya están atechados en algún portal o dentro del camión. Además, el paso para la persona que va en silla de ruedas es prácticamente imposible, como es el caso de un vecino, ya que en vez de poner una chapa para que puedan pasar, han colocado unos tablones mal puestos. Por otra parte, son los dueños de los aparcamientos, pues delimitan una gran zona para su comodidad sin importales absolutamente los vecinos. Durante el fin de semana, pese a que no trabajaron, prohibieron igualmente el estacionamiento en un espacio importante de la calle».