Isabel Ávila preside la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa y Consumidores y Usuarios. Está formada por 429.000 socios, de los que un 2% son consumidores y usuarios. Ayer participó en el Auditorio en la celebración del Día Mundial de los Derechos del Consumidor, organizado por la Asociación de Amas de Casa del Principado 'Santa María de Covadonga'. Pronunció una conferencia titulada 'Los retos del consumidor a través de 40 años de esta asociación'.
-En los años 60 no sería común una asociación de amas de casa.
-Era realmente vanguardista. Tuvimos que esperar a que se hiciera la ley general de asociaciones para tener estatutos y estar reconocida como asociación.
-¿Cuál ha sido el mayor logro?
-Han sido muchos. Ahora, cuando decimos que venimos de una asociación de amas de casa, la gente no sonríe, es un buen logro.
-¿Y los retos?
-Ya los hemos tenido. Han sido Fórum y Afinsa. No tenemos ni material humano ni recursos económicos para afrontar una avalancha tan grande. Los grandes retos pasan por las telecomunicaciones, la banca, los transportes Las primeras reuniones eran para hablar de la subida del pan; ahora, para los teléfonos móviles.
-Como amas de casa, ¿qué piden?
-Que se reconozca que somos mujeres trabajadoras, que tengamos derecho a poder cotizar a la Seguridad Social y tener una pensión de jubilación o invalidez.
-¿Cuántas hay en España?
-Más de 5 millones de mujeres se dedican exclusivamente a las tareas domésticas, pero no tienen ningún tipo de reconocimiento, ni social, ni económico, ni jurídico. El trabajo del ama de casa ha pasado de la esfera de lo privado a la esfera de lo público. Ahorramos mucho dinero a los gobiernos cuidando de sus nietos y de los mayores, atendiéndoles cuando tienen un problema sanitario. Lo que no piensan es que tienen que buscar soluciones.
-...La ley de Dependencia.
-No es la panacea, hay yacimientos de empleo en mujeres, amas de casa que se podrían aprovechar. Tienen muchas habilidades desarrolladas. Hay más de 90.000 mujeres que cada año dejan su puesto de trabajo para dedicarse a cuidar a sus hijos o sus mayores. En algunos casos piden excedencias; en otros se les pasa la edad laboral, y es de ley que se les reconozcan lo que han hecho por los demás. La sociedad y la economía, decía la socióloga Ángeles Durán, que es un iceberg.
-¿Quiere decir que las mujeres llevan el peso?
-No se ve todo lo que hay debajo, ése es el trabajo que hacemos las amas de casa. Lo que se ve es la punta del iceberg, pero después está el trabajo de muchas mujeres que es lo que hace que se mantenga.
-¿Cuál es el peso real del ama de casa?
-Por sus manos pasa el 70% del PIB de toda Europa. En España, quizá más. Hasta 1975, la mujer pasaba de la patria potestad del padre a la del marido. Socialmente, no estaba bien visto que trabajara fuera del hogar. Y, por otro lado, necesitaba licencia marital para trabajar o utilizar sus fondos. Eso ha hecho que muchas mujeres dejaran su trabajo para criar a sus hijos porque era lo que socialmente estaba bien visto. Ahora están ya en la tercera edad y la sociedad no ha sabido corresponder.
-Aunque se luche por la igualdad, 90.000 dejan sus trabajos.
-Se pelea por la igualdad de oportunidades, pero no se está apostando fuerte por una dotación de infraestructuras que avale la conciliación de la vida familiar y laboral.
-¿Cuáles?
-Guarderías, centros para mayores, y horarios que no sean masculinos, sino más adecuados a las necesidades que tenemos las amas de casa.
-Algunas madres tienen jornada reducida.
-Ese ejemplo no me sirve. Yo no quiero perder ni un ápice de los derechos sociales que pueda tener mañana. ¿Por qué tengo que ser yo quien renuncie a eso y no puede ser él?
-¿Porque, aunque se luche contra la desigualdad, existe?
-Lo que veo es que todavía nos queda una brecha para conseguir esa igualdad de oportunidades.
-¿Cuál es la solución?
-Que a cada persona se nos respete por los derechos que tenemos como ciudadanos y se ponga a nuestro alcance más infraestructuras para no tener que renunciar a algo para lo que está preparada.