La Sección Tercera de la Audiencia Provincial acogerá hoy a las 10.00 un juicio por un delito de agresión sexual de un ovetense contra una ciudadana ecuatoriana residente en la ciudad. Los hechos sucedieron en enero del año pasado en la casa del acusado. El letrado de la defensa asegura que Cándido G. F. no intentó «nada» y que sólo subieron juntos a su domicilio para coger el dinero que le había pedido ella. Sin embargo, el abogado de Karol S. O. R. dice que él si buscó sus favores sexuales y que, incluso, utilizó la fuerza para conseguirlos.
Mientras el fiscal y la acusación piden una pena de dos años de prisión, la defensa, que ejerce el letrado Ignacio Botas, solicita la libre absolución para el imputado.
Todo empezó en una noche de copas. Cándido había conocido a Karol -en eso coinciden las partes- cuando ella trabajaba en una cafetería. Lo que sí dejó claro el abogado de la defensa es que no había existido relación amorosa o sexual anterior entre ambos. Aquel día de enero se encontraron y estuvieron tomando unas bebidas con más personas por establecimientos de la zona de Pumarín. Según Botas, ella le pidió un dinero «para sus hijas» y, pasado un rato, subieron a por él al domicilio del hombre, en la cercana calle de Los Sauces.
El abogado de la acusación, Miguel Ángel Fernández Menéndez, negó ayer tal extremo. Ella simplemente accedió a subir porque en su país es costumbre terminar las noches de jarana en los domicilios particulares. Una vez allí, Cándido intentó agredirle sexualmente y ella le rechazó. Él, continuó, profirió una serie de frases injuriosas. Ella se defendió con arañados, y acabó siendo golpeada, «como certifica el informe médico». «Cuando él ve cómo ella desde su móvil llama a la Policía, la echa de casa», concluyó Fernández Menéndez.