«El día que se consiga aclarar todo esto y detener a quienes mataron a don Alfredo Fernández, yo, de alguna manera, volveré a la vida». De ese modo explicó el acusado de matar al peluquero de Buenavista, el ex agente J. M. E. P., sus sentimientos ante los nueve miembros del jurado que desde esta mañana deliberarán sobre su culpabilidad o inocencia.
El ex policía nacional aprovechó ayer la oportunidad que le concede la ley para hacer un último alegato antes de esperar el veredicto. «Lo único que pude decir cuando me detuvieron es que era inocente. Es lo que he dicho en todo momento y es lo único que diré hasta que me muera», afirmó.
J. M. E. P. relató cómo se siente durante los tres años transcurridos desde su detención: «me han robado mis ilusiones, todo aquello por lo que luché desde niño», y negó que fuera un hombre frío: «no encuentro palabras para expresar lo que siento».
En el relato de sus sentimientos, el acusado reservó un lugar para el fallecido. «Ha muerto de un modo lamentable. Lo lamento de verdad, y no es una frase hecha», aseveró tras negar de nuevo que conociera a Alfredo Fernández. «No le conocía ni a él, ni a nadie de su entorno», afirmó.
El alegato del ex agente cerró ayer una sesión en la que presentaron sus conclusiones el abogado de los padres y hermanos del fallecido, José Antonio de Diego, y la letrada de la defensa, Concepción Trabado. Esta última reservó buena parte de su exposición a tratar de poner en evidencia ante el jurado al trabajo de investigación policial seguido desde la muerte del peluquero. Para ello, no dudó en poner en duda la veracidad de las declaraciones de los agentes que comparecieron durante el juicio. «Han venido aquí con una placa policial a decir falsedades», dijo tras tachar de mentirosos (ella prefirió el epíteto «mendaces», menos contundente aunque sinónimo) a los investigadores del crimen. Hasta tal punto considera que hubo mentiras, que la abogada pidió ayer que se tome declaración por falso testimonio a seis policías, peritos e investigadores (incluido el ex Jefe superior de Policía de Asturias, Juan Carretero), así como a la ex mujer de su defendido.
Para Trabado, el trabajo policial se limitó a buscar un cabeza de turco. «¿Cómo llegan a la conclusión de que la ficha de DNI que localizan como sospechosa de escribir la frase del espejo aparecida en el escenario del crimen, y que se correspondía con la de la hermana de mi cliente, fue en realidad escrita por él?», se preguntó la letrada. La explicación, según ella, sólo puede ser «que han ido simplemente a buscar a alguien cuya letra se parezca a la del espejo para dar por resuelto el caso», ya que «la policía también funciona por estadísticas». Trabado, en ese sentido, recordó que a lo largo de toda la investigación «no han encontrado ni un indicio que relacione a mi cliente con el fallecido» más allá de una prueba caligráfica que, en todo caso, dijo «no pasaría de ser una prueba circunstancial». Y añadió: «y para imputar un delito como este a alguien hace falta una prueba directa».
Referencias
Trabado quiso ayer recoger el guante de la referencia realizada el día anterior por el otro abogado de la acusación, Antonio Masip, quien apeló al recuerdo de la película 'Doce hombres sin piedad' para pedir al jurado que actuaran con la misma diligencia que en la obra. «Me vale el ejemplo», dijo la letrada, «porque en la película no se condenó a un inocente pese a que un mal fiscal y una mala policía presentaban supuestas pruebas circunstanciales contra el acusado», indicó. Trabado también aprovechó otra referencia de la acusación, el caso de Rocío Wanninkhoff, para recordar que «allí se condenó a un inocente; que no pase aquí lo mismo».
Fue De Diego, que ayer precedió a la letrada, quien aludió a que la única prueba que incriminó finalmente al verdadero autor del crimen fue un análisis de ADN en una colilla. «Aquí tenemos, además de una serie de indicios circunstanciales, un informe pericial elaborado por expertos policiales de elite que, sin ningún género de dudas, sitúan al acusado como autor de la frase del espejo, con lo que necesariamente es el autor del crimen». CONCEPCIÓN TRABADO
J. M. E. P.
JOSÉ A. DE DIEGO