La propuesta de ampliar las zonas de acceso restringido dentro de la Reserva Natural Parcial de la Ría al entorno del porreo de Villaverde no ha sentado nada bien a los mariscadores. El colectivo mostró ayer su preocupación porque en este área buena parte de sus miembros capturan importantes cantidades, no sólo de almeja, sino también de cebo. La asociación que los agrupa pide que se tengan en cuenta los intereses del sector.
La idea de ampliar la protección del porreo de Villaverde está incluida en el tercer Plan Rector de Uso y Gestión de la Ría (PRUG), redactado por el responsable de la reserva y sobre el que actualmente están trabajando los miembros del Foro de la Ría. El documento está actualmente en su estado inicial y deberá ser aprobado por el gobierno del Principado, por lo que sus propuestas aún no tienen carácter definitivo. La principal novedad del nuevo PRUG es señalar como zona restringida las lagunas del porreo de Villaverde, además de la isla del Bornizal, el único lugar que tiene esta catalogación actualmente.
María Luisa Juárez, presidenta de la Asociación de Mariscadores, recordó ayer que en esta zona desarrollan su trabajo muchos mariscadores. «Vamos a coger almejas y también mucho cebo», comentó. Según explicó, en caso de entrar en vigor esta nueva restricción, supondría un perjuicio para las personas que faenan en este entorno de la ría.
La zona restringida es uno de los tres niveles de zonificación de la reserva. Establece la prohibición de acceso al lugar en cuestión y sólo permite el desarrollo de actividades relacionadas con la investigación científica y la regeneración de especies naturales, lo cual impide, entre otras cosas, el acceso a los mariscadores. La justificación de la medida está en la observación en estos lugares de la presencia de especies animales y vegetales, cuya preservación es prioritaria, motivo por el cual se propone aumentar el grado de protección.
Por debajo de la zona restringida, existen las catalogaciones de usos moderado y general. En la primera, se autoriza el acceso, pero para determinadas actividades y sometido a control. En la segunda, se permite el tránsito libre de personas y toda actividad que no entre en contradicción con las normas generales de la reserva.
Divergencia de opiniones
La catalogación de zona restringida provoca divergencia de opiniones. «No pueden estar cada poco estableciendo prohibiciones al marisqueo, porque cada vez hay menos almeja y tenemos menos lugares en los que trabajar», remarcó Juárez. La presidenta de la asociación recordó la situación de la isla del Bornizal, un lugar donde, según explicaba ayer, «debe de haber muy buena almeja».
Las normas de la reserva impiden el acceso a la zona a cualquier persona. En diciembre del pasado año, la Cofradía de Pescadores de Tazones, entidad a la que está vinculada la Asociación de Mariscadores, solicitó al Principado un permiso para que los mariscadores pudiesen faenar en este lugar durante cinco días, coincidiendo con la época de Navidad. Sin embargo, el permiso fue denegado.
Los afectados recordaron ayer que tal prohibición no sólo les perjudica a la hora de capturar, sino también en los desplazamientos por el estuario en marea baja o media marea. «Como no podemos pisar el Bornizal, tenemos que hacer un largo rodeo para cruzar la ría de una a otra orilla», explicó María Luisa Suárez.
Asumida ya la restricción en el Bornizal, los mariscadores pretenden que no se amplíe a otras zonas de la reserva. Sin embargo, en el caso de que definitivamente sea así, el colectivo pretende que por lo menos se permita la extracción de cebo, aunque no se puedan capturar almejas. «Es algo que también necesitamos y que no perjudica en nada al ecosistema», añadió Juárez.
Talla insuficiente
Al margen de las restricciones de acceso a determinados puntos de la ría, los mariscadores siguen preocupados por el escaso tamaño del género obtenido en el estuario. El colectivo señala que cada año las almejas son más pequeñas y, por tanto, tienen dificultades para alcanzar el tamaño mínimo exigido por la Dirección General de Pesca, establecido en 40 milímetros.
Juárez indicó ayer que hay mucha población, pero en la mayor parte de los casos se trata de crías que no pueden ser comercializadas.
La responsable de la asociación señaló también que los mariscadores siguen sufriendo los efectos de la obra de la autovía que, según anotó, mermó considerablemente las capturas durante los años posteriores. Según su versión, el trabajo de este sector no ha vuelto a ser el mismo desde que comenzó la obra del túnel de Villaviciosa, que pasa bajo la ría. No obstante, calcula que los resultados generales de capturas de este año serán similares a los de temporadas pasadas.