Miércoles, 14 de marzo de 2007
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CONTRAPORTADA

Contraportada
Dolce y Gabbana se enfadan
La pareja de estilistas italianos decide retirar toda su publicidad de España como protesta por la censura de uno de sus anuncios
Dolce y Gabbana se enfadan
¿VIOLACIÓN? El polémico anuncio de su campaña que originó la polémica por la imagen que ofrecía de la mujer. / E. C.
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Los diseñadores italianos Stefano Gabbana (el alto, milanés, moreno, duro) y Domenico Dolce (el bajito, siciliano, pelado, sonriente), más conocidos como Dolce & Gabbana, anunciaron ayer que no pondrán más anuncios en España. Este arrebato se debe a que el último que colocaron el mes pasado fue prohibido porque se consideró que denigraba a la mujer e incitaba a la violencia sexual. Aparecía una modelo lánguida, despatarrada en el suelo y rodeada por estatuarios individuos, perlados por ese sudorcillo que siempre les ponen, en un escenario sideral.

«Últimamente España, con su clima de censura, quiere leer en todas partes mensajes negativos, incluso donde no existen», explicaron ayer los estilistas, que por eso creen «inevitable» su decisión. Prevén «organizar alternativas para tutelar» a sus clientes españoles, frase que, aunque suene a reparto de cartillas de racionamiento o acampadas entre sus huérfanos compradores, aún no se sabe qué significa.

Pero no sólo eso, también invitaron a otros diseñadores de moda a «tomar medidas contra España», por ser el primer país en lanzar sus acusaciones y contagiar la polémica a otros. Es un guiño a Armani, también en el blanco de críticas similares por otro anuncio tildado de pedófilo.

En cuanto al efecto propagador de la cruzada española D&G, cuyas ventas en 2006 han sido de 1.150 millones, aluden a lo que ha ocurrido en su propio país. También les obligaron a retirar la publicidad, aunque en casa no han previsto ninguna medida de protesta. Pero tienen razón en que la reacción italiana ha sido de pura emulación, porque allí se desayunan cada día con anuncios que causarían un derrame cerebral instantáneo a un funcionario medio español de control publicitario. Debería hacer horas extras hasta el día de Navidad.

El último de D&G es uno de tantos, porque estas cosas en Italia se ven de otra manera. La mujer como bellezón decorativo es un bien nacional aceptado y ensalzado. La estética es guía de conducta, casi patrón ético, y lo bello es bueno por definición, no puede ser malo.

ZP, faro revolucionario

Las poses, deporte nacional, sólo son variaciones sobre el tema. Sin embargo, la izquierda está muy atenta a España, vista como faro revolucionario con Zapatero, para apuntarse a denuncias modernas que, de otro modo, quizá a ellos nunca se les ocurrirían.

Aún así, la principal asociación de consumidores, Codacons, defendió la publicidad de D&G a contracorriente. Su argumentación es toda una pieza epicúrea: «No ofende a la mujer, sino que refuerza la imagen femenina. La protagonista no parece para nada asustada, retenida por hombres bellísimos (que seguramente no tienen necesidad de recurrir a la violación para poseer una mujer), y parece disponer de ellos a su placer, eligiendo someterse a ellos. La mujer es la protagonista».

 
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