Los empresarios de la construcción que levantan sus in-muebles en Langreo han optado por ajustarse a la normativa municipal, ante el anuncio del Consistorio de paralizar aquellas obras que no la acatasen.
La principal medida que han debido adoptar es implantar un cierre perimetral opaco y retirar todo tipo de materiales de los viales, aspecto que se recoge en la normativa básica de seguridad en materia de cierres y protección de los trabajadores. Hasta ahora, este requisito no se cumplía en al menos nueve obras, tanto en derribos como en nuevas construcciones. Precisamente por eso, el Ayuntamiento les envió a principios de año una notificación, en la que se les instaba a acatar la normativa.
El pasado 17 de enero, los técnicos municipales cursaron un aviso a las constructoras para que subsanasen estos incumplimientos, bajo la advertencia de paralizar las obras hasta que se acatase la normativa vigente, según explicó el concejal de Urbanismo, Paulo González. La principal preocupación municipal es prevenir los accidentes laborales.
El plan municipal -que cuenta con la colaboración de la Inspección de Trabajo y del Instituto de Prevención de Riesgos Laborales del Principado- ha sido adoptado a día de hoy por la práctica totalidad de las constructoras en Langreo.
Sin embargo, la situación no es la misma en el resto de los concejos del Nalón, donde una parte importante de las obras que se llevan a cabo recurren a cierres menos consistentes y colocan materiales y escombros en la calle, lo que sin duda constituye un peligro para los viandantes y los propios trabajadores.