Silencio y dolor en Pumarín en la última despedida a Ana María Bernardo Fernández, auxiliar de enfermería fallecida el lunes a consecuencia de las graves heridas que sufrió en la cabeza tras ser arrollada el sábado por un camión cuando cruzaba un paso de peatones en la avenida de El Llano. Cerca de 150 personas, entre familiares, amigos y compañeros de trabajo de la difunta, se dieron cita en la iglesia parroquial de San Miguel para seguir un sentido acto funeral por la que es la sexta víctima mortal de atropellos en la ciudad en los últimos cuatro meses.
La misa estuvo dirigida por el párroco de San Miguel, Eduardo Berbes, quien lamentó durante su homilía «que Ana María se nos fuera de una forma tan dolorosa». Berbes pidió fortaleza a la familia de la difunta, entre quienes se mostraba especialmente afectado su único hijo, Antonio González. «Las muertes siempre son difíciles de asimilar. Cuando vienen por una enfermedad, de algún modo, llegan a aceptarse, pero una muerte como ésta, temprana y de forma inesperada, siempre deja mucho más afectados a la familia y a los amigos», apuntó el sacerdote.
Tras el funeral los restos mortales de Ana María Bernardo fueron trasladados al tanatorio de Cabueñes, donde fueron incinerados.
Ana María Bernardo, de 55 años y auxiliar de enfermería en el área de Endoscopias del hospital de Cabueñes, fue arrollada la mañana del sábado por un camión de recogida selectiva de basuras mientras cruzaba un paso de peatones en la confluencia de la avenida de El Llano con la calle de Pérez de Ayala. Tras dos días días ingresada en el Hospital Central de Asturias, en Oviedo, falleció el lunes a consecuencia de las graves lesiones sufridas en la cabeza.