La Policía de Marruecos tira del hilo para saber qué y quiénes están detrás de la explosión del pasado domingo, que dejó un muerto y cuatro heridos, y que ha confirmado que los integristas buscan perpetrar una nueva matanza como la de mayo de 2003 en Casablanca. Misma ciudad, misma forma de operar, misma hora, artefactos similares... Para algunos analistas, las coincidencias no son casuales, aunque aún se desconoce cuál iba a ser el objetivo u objetivos de los atentados.
La muerte de un kamikaze en un cibercafé en la noche del día 11 es sólo la punta del iceberg de una operación coordinada con otras personas para atentar de manera múltiple y simultánea en diferentes puntos de la capital económica de Marruecos, según explicaban ayer varios diarios citando fuentes cercanas a la investigación.
La Policía ha detenido ya a cinco hombres en el barrio Hay Mohammedi de Casablanca, que, según el diario editado en árabe 'Annass', estaban listos para cometer ataques suicidas de gran envergadura. El cibercafé en el que se inmoló Abdelfetah Raydi está en Sidi Mumen, el mismo suburbio de Casablanca del que salió la docena de suicidas que perpetraron los atentados de 2003 contra la Casa de España, un restaurante italiano, un hotel y una asociación y un cementerio judío.
Yusef Judri, el cómplice del kamikaze muerto, escapó del cibercafé con heridas pero sin hacer estallar su carga y permanece detenido e ingresado en un hospital. Su testimonio será clave para que los agentes vayan encontrando respuestas que hagan avanzar la investigación. La carga que llevaba adherida a su cuerpo es, según fuentes cercanas a la investigación, similar a las usadas en los atentados de 2003.
Uno de los principales caminos que se sigue la investigación policial es el de la detención la semana pasada de Saad Houssaini como responsable del Grupo Islamista Combatiente Marroquí (GICM) por su relación con los ataques del 16 de mayo de 2003. Este químico y especialista en explosivos formado en los campos de entrenamiento integrista de Afganistán podría ser el responsable de la célula que iba a cometer los ataques, aunque las fuentes oficiales marroquíes guardan silencio al respecto. Judri estaba en contacto con Houssaini, según el diario independiente 'L'Economiste'.
Grave amenaza
El Gobierno de Marruecos era consciente de que el grado de la amenaza era elevado. Lo había hecho público hacía tres semanas, así como la identidad de los activistas más buscados, en un intento de ganarse la colaboración de los ciudadanos. Este último ataque «confirma de manera dramática» que el reino alauí es más que nunca un objetivo del fundamentalismo, según 'L'Economiste'.
Los partidos mayoritarios de la coalición gubernamental, los socialistas de la USFP y los nacionalistas del Partido Istiqlal, reclamaron ayer una reunión de «urgencia» de la comisión parlamentaria de Interior para abordar la situación.
El viernes 16 de mayo de 2003 Marruecos vivió los más graves atentados de su historia. Murieron más de cuarenta personas, entre ellas cuatro españoles y los kamikazes. Detrás de la autoría está el GICM, algunos de cuyos miembros están siendo juzgados estos días en relación con los atentados del 11-M en Madrid.
Y todo en un momento en el que la red de Al-Qaida quiere imponer su franquicia en la región magrebí, vigilada de cerca por todos estos últimos acontecimientos por los servicios secretos extranjeros, en especial los estadounidenses.
Alerta en Argelia
Por otra parte, el Gobierno de Estados Unidos ha elevado en las últimas horas el peligro ante atentados integristas en Argelia y advierte de un posible ataque contra un avión. La oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado ha anunciado en una nota en su web que «los extremistas podrían estar preparando un ataque contra un avión comercial que lleve trabajadores occidentales en Argelia». «En estos momentos no hay información adicional sobre la compañía ni sobre la fecha del ataque», añadió.
Al-Qaida trata de golpear objetivos extranjeros en Argelia a pesar de la gran seguridad desplegada por las autoridades.