Los terroristas entraron en los trenes dejando su sospechosa huella. Unos, empujando a los pasajeros que leían tranquilos para acortar el largo y rutinario viaje al trabajo; otros, depositando las bolsas de deporte cargadas con su mortífera carga debajo de los asientos del vecino. En los trenes de cercanías de Madrid aguardaba el sacrificio, pero no para quienes invocan el valor de los mártires. Ayer, en una nueva sesión del juicio oral del 11-M, se escucharon las voces de algunos de los supervivientes. Cinco testigos que el 11-M creyeron ver en el interior de los trenes a varios de los terroristas. Dos se desdijeron de las identificaciones que había realizado ante el juez instructor y rechazaron que los sospechosos fueran los procesados como presuntos autores materiales Basel Ghalyoun y Abdelmajib Bouchar.
Los otros tres testigos presenciales, sin embargo, no se movieron ni un milímetro de sus afirmaciones iniciales y ratificaron ayer, «sin lugar a dudas», que el tercero de los presuntos autores materiales que se sienta en el banquillo, Jamal Zougam, sí fue el joven al que vieron el 11-M con una bolsa azul, minutos antes de las explosiones, en tres de los trenes reventados por dinamita y metralla.
Fue la primera jornada del juicio en la que la tragedia de los trenes entró de lleno y con toda su crudeza en la sala. Las narraciones de las explosiones desgranadas por los testigos devolvieron el dolor a la sala.
La sorpresa llegó de la mano de dos de las testigos protegidas, a las que los atentados sorprendieron en los trenes que el comando islamista reventó en la estación de Santa Eugenia y en la calle Téllez, a doscientos metros de Atocha.
La primera de ellas, una testigo que el 11-M viajaba en el tren que estalló en Santa Eugenia, rechazó con total seguridad que el joven que abandonó una bolsa azul bajo el asiento que tenía enfrente fuese Basel Ghalyoun, tal y como había asegurado anteriormente a la Policía. Para ella era el islamista huido Daoud Ouhnane. La mujer se mostró segura porque «hace tres años que miro todas las caras por la calle y busco al hombre que vi en el tren». Según explicó, tras bajar del tren el joven, el vagón contiguo estalló, y ella y una amiga corrieron en dirección contraria a donde estaba la bolsa azul. Su amiga recibió la segunda explosión de lleno y falleció en el acto.
La segunda testigo comentó que el 11-M, mientras ella subía al tren en Entrevías, un joven alto, fornido y con aspecto árabe, que se había bajado del convoy anterior, le preguntó si la siguiente estación era Atocha. La mujer, que ante el juez instructor identificó al joven como Abdelmajib Bouchar, esta vez, tras observar diversas fotografías, lo negó por tres veces y señaló a Jamal Zougam. La testigo explicó que el tren del que se bajó el procesado fue el que explotó en Atocha y que el que ella utilizó estalló junto a la calle Téllez. La mujer sufrió heridas.
Quien quedó sepultado por los testimonios fue Zougam, que fue reconocido por otros tres testigos. Un varón español le identificó como el hombre que se sentó frente a él, que, tras dejar una bolsa azul bajo un asiento del vagón, se bajó en la estación de San Fernando. El testigo salvó la vida de milagro.
Las otras dos víctimas que hoy apuntaron con el dedo a Zougam son testigos protegidas búlgaras, que viajaban en el tren que explotó en la estación de Santa Eugenia. Explicaron que, tras pasar la estación de San Fernando, vieron a un joven con una bolsa azul que pasaba de su vagón al siguiente. Se fijaron muy bien en su cara porque golpeó con la bolsa a unade ellas y ni siquiera se paró a pedir perdón. Las dos señalaron ante el tribunal la foto de Zougam: «Es él al cien por cien, seguro», coincidieron.
Comisión de investigación
Finalmente declaró el jefe de seguridad de Renfe, quien, a preguntas de las acusaciones, certificó que «un mismo terrorista pudo ir poniendo bombas en varios trenes».
Mientras el juicio sigue adelante, ayer el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, pidió la reapertura de la comisión de investigación del 11-M. Hoy prestará declaración el ex jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano.