El plan de vertebración del área central avanzado por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, es «una buena idea» aunque es «modificable» a partir de las propuestas que puedan formular, entre otros colectivos, los ayuntamientos. Así lo aseguró ayer el secretario general de la FSA, Javier Fernández, que en una entrevista en el programa 'La lupa' de Canal 10 enmarcó el planteamiento presentado por el Ejecutivo regional en la «gran preocupación» que sienten los socialistas ante la necesidad de dar soluciones para la articulación de un espacio físico en el que viven más de 800.000 asturianos. El líder socialista, asimismo, achacó la tensión que existe en estos momentos con IU al momento preelectoral, aunque matizó que su actitud actual «no hubiera sido tolerable» hace unos meses.
La vertebración del área central, epicentro del debate político en los últimos días, no escapó al análisis de Fernández. Tras recalcar que el programa electoral socialista primará el desarrollo del ferrocarril de cercanías para combatir «el enorme derroche energético» que se registra en la actualidad, rechazó los argumentos que critican que el plan se centre únicamente en los concejos de Oviedo, Siero y Llanera. «Hay otros para el resto de la zona metropolitana», matizó.
Sin embargo, sí admitió que el proyecto en cuestión no está cerrado y que el PSOE está abierto a los planteamientos que aporten partidos políticos, agentes económicos y sociales o municipios. A este respecto, y atendiendo a los reproches de algunos alcaldes, fue claro. La iniciativa es «modificable», los ayuntamientos «tienen algo que decir» y sin su concurso el plan «no se puede salir adelante». En un último mensaje, expresó su convicción de que no se construirán viviendas en los terrenos más próximos a los macropolígonos industriales. «Parece elemental», dijo.
«Salidas de tono»
De ahí, al pacto de gobierno y las relaciones con IU. ¿Llegará el pacto a las elecciones, a pesar de estar virtualmente roto? «A las elecciones ya hemos llegado, faltan dos meses», indicó, de forma escueta. En todo caso, dijo comprender la actitud mostrada en las últimas semanas por Izquierda Unida, sus «salidas de tono» y su interés por «elevar el nivel de sus reivindicaciones», aunque dejó bien claro que, hace unos meses, tal comportamiento «no habría sido tolerable».
Otra cosa es el escenario futuro. Sin querer hablar de la hipótesis de un nuevo acuerdo con IU «porque nuestro objetivo es la mayoría absoluta», sí se pronunció sobre una de las banderas electorales de la coalición: la oficialidad. «Deberían modular ciertas posiciones integristas», concretó, reafirmando la voluntad socialista de apoyo a la llingua pero aseverando que «no admitiremos» que, por ejemplo, «los historiales médicos o los documentos judiciales vayan en asturiano por imposición».
Si las relaciones con IU son tensas, peores son con el PP. Su estrategia relativa a la lucha antiterrorista es «puramente electoral» porque los populares saben, a su juicio, que si el debate se centra en el apartado económico o social, «no tienen opciones de ganar». En esta línea, interpretó que el Partido Popular «sufre el abrazo del oso de la extrema derecha» y lanzó un aviso a navegantes: «De esta forma están movilizando a sus simpatizantes», apuntó, pero también a la izquierda y a los votantes de centro que ven su actitud «radical».
Especulaciones
El 'número dos' de la lista socialista fue más prudente a la hora de valorar su inclusión en la candidatura. «La mayoría de las personas a las que consulté estaban de acuerdo en que diera el paso», admitió. La base de su decisión es sencilla. «En mi primer mandato en la FSA me dediqué a serenar la organización y creo que ahora me toca participar en el Parlamento regional», detalló. Eso sí, descartó las especulaciones relativas a que sucederá a Areces en la Presidencia a mitad de la próxima legislatura, caso de que el partido gane los comicios. «Ya fue desmentido, no hay que darle más vueltas».
La actualidad industrial y energética mostró su rostro más locuaz. Apuntó que los compromisos expresados por Lakshmi Mittal en su última visita a Asturias son «buenas noticias», aunque reconoció que quedan «algunas incertidumbres». Asimismo, dejó abierto el debate sobre la energía nuclear y la puesta en marcha de nuevas instalaciones, aunque dijo que pensar en ello antes de mediados de la próxima década es «ilusorio». Y, en último término, garantizó que la industria sigue teniendo futuro como eje central de la economía asturiana.