El 3 de noviembre de 1996, Gijón sufrió por primera vez la barbarie de ETA. La banda terrorista colocó aquel día, en un margen de tres horas, sendas bombas en el entonces nuevo Palacio de Justicia de Justicia y en la farmacia del ahora difunto esposo de la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso.
Este fue el primero de los artefactos colocado por la banda. Fue en torno a las tres de la madrugada. Adosado a una cristalera estaba la bomba cuya ubicación había sido comunicada por los terroristas en una llamada a Protección Civil en la Delegación del Gobierno de Asturias. El artefacto se encontraba en una bolsa de basura de color negro en cuyo interior había una olla de aluminio de unos cinco litros de capacidad. Dentro había medio kilo de una sustancia gris, que la investigación determinó como amonal. Un fallo en el mecanismo impidió que explotara. No obstante, agentes del Cuerpo Nacional de Policía ya tenían acordonada la zona para evitar daños personales.
Tres horas después, casi a las seis de la mañana estalló la bomba en el Palacio de Justicia. A pesar de que una integrante de la banda había comunicado su existencia media hora antes, los Tedax no tuvieron tiempo suficiente para actuar. Este explosivo tenía 20 kilos de amonal.
Los daños fueron cuantiosos. A pesar de que la estructura del edificio, pendiente entonces de inaugurarse, no resultó dañada. La onda expansiva provocó también daños importantes en los concesionarios de coches que se encontraban entonces situados en la calle de Mariano Pola, junto al palacio, y en un taller de confección, ubicado sobre uno de los concesionarios.
Sembrar miedo
Esta es la primera vez que ETA atentaba en Asturias, pero desgraciadamente no fue la última. Nueve meses después de este doble atentado en Gijón, la banda terrorista lanzó varias granadas contra el cuartel del Cuerpo Nacional de Policía en Buenavista, Oviedo. Las acciones terroristas de ETA se reprodujeron en el verano de 2004. Entonces, la banda atentó contra destinos turísticos del Norte de España. En esa campaña, los terroristas sembraron el pánico en pleno mes de agosto con la colocación de artefactos de baja intensidad en Ribadesella, Gijón y Llanes, todos ellos del club de municipios de Excelencia Turística. Sólo en Gijón hubo que lamentar un herido leve por la acción de la banda.