El 1 de febrero de 2005 se cerraba el Pozo Pumarabule y, con él, la historia de la extracción de carbón en el concejo. Junto con la explotación de Carbayín, Siero contaba con la de Mosquitera 1, en la parroquia de Santiago de Arenas, la primera en cerrarse, y la de Solvay, en Lieres, la siguiente en cesar la actividad.
Desde entonces, el Ayuntamiento, el Principado y la empresa Hunosa buscan la manera de relanzar los terrenos en que estaban asentados los pozos, pero hasta la fecha no ha habido, por uno u otro motivo, demasiada actividad. Hasta ahora, la única actuación que hay en marcha es el establecimiento de un centro tecnológico de la madera en Pumara- bule, que todavía está por desarrollar.
La Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras tiene en proyecto el Plan Territorial Especial de Recuperación de los Terrenos de Hunosa en las Cuencas Mineras, que afecta a los tres pozos de Siero. La iniciativa pretende, a través de una normativa regional, dar el valor urbanístico y patrimonial adecuado a cada pozo, y contribuir a revalorizar sus terrenos para el asentamiento de empresas o iniciativas de tipo residencial o de ocio.
Los tres pozos de Siero tienen en este plan un tratamiento distinto, con objetivos diferenciados. En primer lugar, el objetivo regional para Mosquitera 1 es ubicar talleres tomando como referencia el actual 'tallerón', y teniendo en cuenta el área de influencia de Mosquitera 2, pozo ubicado en Langreo.
Mosquitera 1 cuenta con una superficie total de 84.318 metros cuadrados, de los que sólo 47.356 son aprovechables. La intervención en sus instalaciones se ve como un factor muy positivo, especialmente desde los puntos de vista patrimonial y de medio ambiente. Tiene limitaciones de ubicación y topográficas.
En cuanto al pozo Pumarabule, tiene una superficie de 219.157 metros cuadrados, de los que son aprovechables 48.012. En este caso, el objetivo es actuar sobre el conjunto teniendo en cuenta dos partes diferenciadas, el pozo y su escombrera, lo que permite equipar las cuencas, poner en valor el patrimonio industrial y regenerar medioambientalmente la zona.
Ha de tenerse en cuenta, por otra parte, que este pozo está entramado en la zona vecinal de Pumarabule.
Por último, la explotación de Lieres es la más pequeña en superficie, con 70.204 metros cuadrados, pero, por contra, el de más terreno aprovechable, la totalidad de sus instalaciones.
El principal objetivo del plan para este pozo es que sirva «de ejemplo paradigmático de la conciliación de patrimonio cultural e industria». Paradójicamente, los desacuerdos en este aspecto entre los vecinos de la parroquia y de un sector de éstos con el gobierno local han sido uno de los principales frenos del desarrollo de la explotación. Varios edificios han sido protegidos, mientras que otra parte de ellos, cuya integridad defendía un sector vecinal, ya ha sido derribada. El uso del suelo se desarrollará a través de un plan especial, aún en fase de elaboración.
El Ayuntamiento de Siero remitió en su momento un informe al Principado en el que hacía diversas sugerencias relativas a los usos del suelo, la limitación de alturas, las agrupaciones de parcelas o la previsión de dotaciones de ocio, entre otras cuestiones, que fueron aceptadas.
El municipio, sin embargo, volvió a informar sobre el proyecto mostrando una especial preocupación por la resolución de aspectos fundamentales como el saneamiento. Siero da por bueno el proyecto, pero alberga «la duda de cómo se podrán materializar en la práctica los objetivos planteados cuando ha desaparecido una parte sustancial del trabajo: la relativa a la financiación de las actuaciones previstas».